Soren
Poeta fiel al portal
Hilos invisibles que flotan en el viento
Se adhieren a mi cuerpo,
Sin darme cuenta absorben mi energía
Y se roban toda mi vida.
Estoy inmerso en la telaraña,
Pero no soy el único,
Millones de rostros a mi alrededor,
Tan parecidos al mío
Y a la vez tan distintos.
Todos inmersos en la misma trampa
Que poco a poco nos mata.
Dentro de la gran contradicción,
Nos asfixia
A la vez que regala vida,
Nos da conocimientos
Para que nosotros nos matemos.
Vuelvo a la telaraña
A la que en realidad nunca deje,
Sólo mi mente se fue
Por escasos minutos,
Quizás sólo fueron segundos,
No lo puedo saber.
Caigo en la espiral
A la que me trajeron
Caminos que yo no quería tomar,
Pero ahora poco importa.
Pensar, como muchas otras cosas, en este lugar
No tiene sentido.
La oscuridad lo llena todo,
Hace que se me pudran los ojos.
Escucho miles de graznidos tormentosos,
Cuervos con plumas de acero
Vuelan mutilando mi cuerpo.
La caída termina,
Estoy de nuevo en la telaraña.
Del tiempo gotean los segundos,
Pero nada pasa.
Sin ojos y con el cuerpo destrozado.
En el suelo pulverizados
Mis sueños y esperanzas.
Tirado en la playa solitaria
Me veo al fin libre de la telaraña.
En mi rostro choca la brisa del mar,
Trae consigo la promesa de días mejores
Y el sonido de las voces
De quienes viven más allá del horizonte.
Se adhieren a mi cuerpo,
Sin darme cuenta absorben mi energía
Y se roban toda mi vida.
Estoy inmerso en la telaraña,
Pero no soy el único,
Millones de rostros a mi alrededor,
Tan parecidos al mío
Y a la vez tan distintos.
Todos inmersos en la misma trampa
Que poco a poco nos mata.
Dentro de la gran contradicción,
Nos asfixia
A la vez que regala vida,
Nos da conocimientos
Para que nosotros nos matemos.
Vuelvo a la telaraña
A la que en realidad nunca deje,
Sólo mi mente se fue
Por escasos minutos,
Quizás sólo fueron segundos,
No lo puedo saber.
Caigo en la espiral
A la que me trajeron
Caminos que yo no quería tomar,
Pero ahora poco importa.
Pensar, como muchas otras cosas, en este lugar
No tiene sentido.
La oscuridad lo llena todo,
Hace que se me pudran los ojos.
Escucho miles de graznidos tormentosos,
Cuervos con plumas de acero
Vuelan mutilando mi cuerpo.
La caída termina,
Estoy de nuevo en la telaraña.
Del tiempo gotean los segundos,
Pero nada pasa.
Sin ojos y con el cuerpo destrozado.
En el suelo pulverizados
Mis sueños y esperanzas.
Tirado en la playa solitaria
Me veo al fin libre de la telaraña.
En mi rostro choca la brisa del mar,
Trae consigo la promesa de días mejores
Y el sonido de las voces
De quienes viven más allá del horizonte.