corin
Poeta asiduo al portal
La calma noche es quebrantada, rota
por el galopar de mil caballos provenientes
del averno, sus cascos retumban, la tierra se
estremece, una gigantesca mano la aprieta,
la estruja, sacudiéndola y con ella caen
como castillos rotos, se abaten los edificios;
las olas enfurecidas traspasan sus limites.
Ante tal demostración de poder y desnudos
los hombres anonadados miran, se agitan, tiemblan.
solo brizna de paja, débiles criaturas
implorando piedad, dirigen sus corazones
a lo alto, al gobernador de estas fuerzas indómitas,
e ingobernables de la madre natura
por el galopar de mil caballos provenientes
del averno, sus cascos retumban, la tierra se
estremece, una gigantesca mano la aprieta,
la estruja, sacudiéndola y con ella caen
como castillos rotos, se abaten los edificios;
las olas enfurecidas traspasan sus limites.
Ante tal demostración de poder y desnudos
los hombres anonadados miran, se agitan, tiemblan.
solo brizna de paja, débiles criaturas
implorando piedad, dirigen sus corazones
a lo alto, al gobernador de estas fuerzas indómitas,
e ingobernables de la madre natura
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