Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Temo no ver la Alborada
si me entrego a la falsía
cuando irrumpe cada día
con su mugre perfumada;
gris y opaca la mirada
y el sentir en desafecto…
todo dándose imperfecto
a un mentirse en desagrado
infectando mi costado
con el virus más infecto.
Temo encontrarme perdido
y a la vez falto de Vida
cuando en meta de salida
dé mi axioma por vencido.
Derrotado y resentido
-y a tenor de noche oscura-
se me encoja la estatura
por pudrirme prisionero
en un antro pordiosero
con barrotes de amargura.
Temo a la arana indignante
cuando me habita la boca
y la lengua se desboca
por hacerse la importante...
la que crece denigrante
más allá de mis frontales
y se nutre de mortales
amagos con mal de muerte
que me dejan de tal suerte
sin verdades celestiales.
¡Vil mentira… nada vales!
Esteban “Maktú” González Bolaños.
si me entrego a la falsía
cuando irrumpe cada día
con su mugre perfumada;
gris y opaca la mirada
y el sentir en desafecto…
todo dándose imperfecto
a un mentirse en desagrado
infectando mi costado
con el virus más infecto.
Temo encontrarme perdido
y a la vez falto de Vida
cuando en meta de salida
dé mi axioma por vencido.
Derrotado y resentido
-y a tenor de noche oscura-
se me encoja la estatura
por pudrirme prisionero
en un antro pordiosero
con barrotes de amargura.
Temo a la arana indignante
cuando me habita la boca
y la lengua se desboca
por hacerse la importante...
la que crece denigrante
más allá de mis frontales
y se nutre de mortales
amagos con mal de muerte
que me dejan de tal suerte
sin verdades celestiales.
¡Vil mentira… nada vales!
Esteban “Maktú” González Bolaños.
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