El hidalgo navegante
Poeta recién llegado
Se baten a muerte, ola y arena,
dejan un rastro de sangre nívea,
huesos desparramados en la orilla,
columna vertebral de su batalla.
Mueren los corceles con las crines al viento.
Y con el aullido de su último estertor
juran su venganza a los cielos.
Es su legado para los siglos venideros.
Ya luego, enterrarán a la luna
en el sagrado cáliz de la aurora
sembrando monedas de plata.
Donde antes hubo vino,
ahora están las lágrimas.
Alex Pasquín Ferrer
huesos desparramados en la orilla,
columna vertebral de su batalla.
Mueren los corceles con las crines al viento.
Y con el aullido de su último estertor
juran su venganza a los cielos.
Es su legado para los siglos venideros.
Ya luego, enterrarán a la luna
en el sagrado cáliz de la aurora
sembrando monedas de plata.
Donde antes hubo vino,
ahora están las lágrimas.
Alex Pasquín Ferrer
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