¡Tengo un corazón!

SmallRage

Quimera's Blog
Desconecté mi corazón, no sé si sea para siempre, pero lo cerré para cualquiera que merodee cerca de él. Yo estaba ciego, y aunque no haya abierto completamente los ojos, hoy me he dado cuenta de que no le he dado la importancia suficiente ni mucho menos la atención que debería de darle a mi tonto e iluso corazón; aunque el no sienta más que sangre pasar por su cuerpo, y que mis sentimientos estén en el cerebro, seguiré diciendo que mi corazón no está abierto. Ya terminó su larga jornada de sufrimiento y necesita descansar aunque sea por unos años.

Decidí protegerlo de todas esas amenazadoras fantasías con extrañas en la calle, por algo era iluso; decidí quererlo por sobre todas las cosas, ya que el me hace ser quien soy. Nunca más volveré a dejarlo solo, estaré a su lado siempre. Lo golpearé cuando necesite recapacitar los actos que provocan en mi persona, y cada noche soñaré junto a el. De no amarlo, no podría tenerlo pegado en mi pecho cada día, lo arrancaría si lo odiara, pero no es el caso; es como un niño pequeño, se cae y sus rodillas salen perjudicadas en el pavimento que es la vida, cuando eso pasa, suelo encerrarlo en su cuarto y castigarle para que medite sobre sus acciones.

¡Pero estoy haciendo mal!, debería limpiar sus heridas, tomar su pequeña mano y decirle que todo irá bien, proponiéndole: ¡corramos juntos esta vez!. Si llegamos a caer, nos levantaremos, nos limpiaremos la ropa y caminaremos hacia el atardecer, si es que hay uno. Pero si llegamos a encontrar eso tan digno del amor, nos ataremos a el como un niño sujeto a las piernas de su padre cuando debe irse al trabajo. No pelearemos más, refutaremos nuestras premisas hasta que lleguemos a un buen argumento, luego de eso nos abrazaremos y nos tiraremos al suelo, si tan sólo pudiéramos volar como en nuestras mentes no estaríamos aquí, ya estaríamos en búsqueda de nuestro amor eterno.


 
Desconecté mi corazón, no sé si sea para siempre, pero lo cerré para cualquiera que merodee cerca de él. Yo estaba ciego, y aunque no haya abierto completamente los ojos, hoy me he dado cuenta de que no le he dado la importancia suficiente ni mucho menos la atención que debería de darle a mi tonto e iluso corazón; aunque el no sienta más que sangre pasar por su cuerpo, y que mis sentimientos estén en el cerebro, seguiré diciendo que mi corazón no está abierto. Ya terminó su larga jornada de sufrimiento y necesita descansar aunque sea por unos años.

Decidí protegerlo de todas esas amenazadoras fantasías con extrañas en la calle, por algo era iluso; decidí quererlo por sobre todas las cosas, ya que el me hace ser quien soy. Nunca más volveré a dejarlo solo, estaré a su lado siempre. Lo golpearé cuando necesite recapacitar los actos que provocan en mi persona, y cada noche soñaré junto a el. De no amarlo, no podría tenerlo pegado en mi pecho cada día, lo arrancaría si lo odiara, pero no es el caso; es como un niño pequeño, se cae y sus rodillas salen perjudicadas en el pavimento que es la vida, cuando eso pasa, suelo encerrarlo en su cuarto y castigarle para que medite sobre sus acciones.

¡Pero estoy haciendo mal!, debería limpiar sus heridas, tomar su pequeña mano y decirle que todo irá bien, proponiéndole: ¡corramos juntos esta vez!. Si llegamos a caer, nos levantaremos, nos limpiaremos la ropa y caminaremos hacia el atardecer, si es que hay uno. Pero si llegamos a encontrar eso tan digno del amor, nos ataremos a el como un niño sujeto a las piernas de su padre cuando debe irse al trabajo. No pelearemos más, refutaremos nuestras premisas hasta que lleguemos a un buen argumento, luego de eso nos abrazaremos y nos tiraremos al suelo, si tan sólo pudiéramos volar como en nuestras mentes no estaríamos aquí, ya estaríamos en búsqueda de nuestro amor eterno.




Interesante este diálogo visceral. Saco en claro el deseo de educar(se), de amar(se), eso suele funcionar si...

Saludos y buena suerte con la crianza :)

Palmira
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba