Tentempié
Algo cambia,
son las hojas que caen de los árboles,
a una suerte sin sentencias, libérrimas,
desgonzadas de sus fúnebres horquillas,
soltándose del insoportable abrazo de su tedio.
Son las manos que exploran lo inconsciente,
que sudan al calor de cada paso,
son las vidas que se mueven,
las calles más amables
y las venas del presente pobladas de manzana
y de dulce pretensión.
Son los techos ignorados sublevándose,
descamando sus tinieblas,
cayéndose a los pies de los incautos.
Las gotas de una lluvia refulgente,
agitadas al compás del feble viento
Y el rocío en los poros de la flor.
Tal vez sea entonces eso;
la emoción de las piedras,
el tremor de las crisálidas,
la sangre que palpita,
humores que se mezclan,
olores a café y a tierra fría
y el terso fluir de la ilusión.
Carlos A. Sánchez