Gilmar Antonio
Poeta recién llegado
Qué vida más triste que tiene
pareció ver una nube blanca y gris a la vez
cuando lo vi impávido esa noche sin luna
y lo seguí en su destino inconstante.
Mis ojos no aguantaban la angustia
de un jueves gris con tormenta
dejando posa tras posa
me seguía con prisa una pena
La pena de un amigo sin suerte
con un ojo gigante encima suyo echándole lágrimas.
Lo vi por última vez en la esquina redonda
con su destino en el bosque hecho soga,
mis instintos no me dejaban dar un solo paso más
y el silencio era un cómplice terrible,
los átomos ya estaban dispuestos
de enfrentar una nueva tragedia.
cuando todo ya estaba perdido
y ese roble viejo de luto se vestía
un aire helado me paralizo al instante
y escuche gritar a la vida,
la oí con gusto a mate amargo:
"No estoy solo"
pareció ver una nube blanca y gris a la vez
cuando lo vi impávido esa noche sin luna
y lo seguí en su destino inconstante.
Mis ojos no aguantaban la angustia
de un jueves gris con tormenta
dejando posa tras posa
me seguía con prisa una pena
La pena de un amigo sin suerte
con un ojo gigante encima suyo echándole lágrimas.
Lo vi por última vez en la esquina redonda
con su destino en el bosque hecho soga,
mis instintos no me dejaban dar un solo paso más
y el silencio era un cómplice terrible,
los átomos ya estaban dispuestos
de enfrentar una nueva tragedia.
cuando todo ya estaba perdido
y ese roble viejo de luto se vestía
un aire helado me paralizo al instante
y escuche gritar a la vida,
la oí con gusto a mate amargo:
"No estoy solo"
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