Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Abro caminos,
con pasos eternos,
en silencios de cosmos,
pestañeo de dioses,
acertijos de estrellas,
que comunes invaden
que eternas retoñan...
Con velas en las constelaciones,
he venido a regaros mi agua,
en ansias confusas... hartas,
de negar el fuego,
de soñar en viento...
Llagas abiertas,
por donde se escapa el alma,
sin dejar espacio al llanto,
que de por sí es triste...
más aún por el adiós,
Palpitaciones celestes,
entre implosiones guerreras,
con halos místicos,
que se perdieron en coronas,
sombras vanas de imperios,
y ahora solo recuerdos...
Corroe el tormento,
entre vibraciones inclementes,
de nebulosas concientes,
despiertas al solo pasar,
con capa de noche,
en los miles de equinoccios,
que sea solo un momento...
Respira... vive... sueña,
muere entre sonatas de violín,
que el réquiem guardado,
será en la tumba de los olvidados,
para ser siempre... solo lo que es...
Pues quien pensó en cambiar,
ahora es el mismo que siempre fue,
y el sueño murió en la hoguera,
murió en sus pupilas...
Buitres carroñeros,
que derrapan y comen,
huesos, piel... que yo he partido...
con nostalgia tal vez,
pero con el parpadeo de los Dioses...
que nada de divino es...
solo... solamente Tiempo...
L.V.
con pasos eternos,
en silencios de cosmos,
pestañeo de dioses,
acertijos de estrellas,
que comunes invaden
que eternas retoñan...
Con velas en las constelaciones,
he venido a regaros mi agua,
en ansias confusas... hartas,
de negar el fuego,
de soñar en viento...
Llagas abiertas,
por donde se escapa el alma,
sin dejar espacio al llanto,
que de por sí es triste...
más aún por el adiós,
Palpitaciones celestes,
entre implosiones guerreras,
con halos místicos,
que se perdieron en coronas,
sombras vanas de imperios,
y ahora solo recuerdos...
Corroe el tormento,
entre vibraciones inclementes,
de nebulosas concientes,
despiertas al solo pasar,
con capa de noche,
en los miles de equinoccios,
que sea solo un momento...
Respira... vive... sueña,
muere entre sonatas de violín,
que el réquiem guardado,
será en la tumba de los olvidados,
para ser siempre... solo lo que es...
Pues quien pensó en cambiar,
ahora es el mismo que siempre fue,
y el sueño murió en la hoguera,
murió en sus pupilas...
Buitres carroñeros,
que derrapan y comen,
huesos, piel... que yo he partido...
con nostalgia tal vez,
pero con el parpadeo de los Dioses...
que nada de divino es...
solo... solamente Tiempo...
L.V.