La Sexorcisto
Lluna V. L.
Tengo que escribir
una carta para decirte:
Que a veces
me gustaría no tener memoria
para recordar como el Sol
deslumbraba sin piedad,
produciendo que el cielo y el horizonte
formaran una única masa
de la que mi sombra escapaba,
perdí tantas palabras en la luz
que ya no recuperaré
que las sensaciones van hacia el olvido
junto el tiempo que te disuelve,
la retórica es un mar con olas
de reflejos y mis ojos
quieren huir del rostro.
Llámame la reina de las ciegas
si era una luciérnaga,
no comprendí que hay que bajar
a la oscuridad para poder ver,
sé que los sentimientos son traicioneros
y hay cosas que pasan por delante
solamente una vez en la vida,
es el precio de las llagas en la piel
de la luz quema,
y me queda tanto que explicar
que me sentaré en esta ribera perdida
para por lo menos poder recordarte.
una carta para decirte:
Que a veces
me gustaría no tener memoria
para recordar como el Sol
deslumbraba sin piedad,
produciendo que el cielo y el horizonte
formaran una única masa
de la que mi sombra escapaba,
perdí tantas palabras en la luz
que ya no recuperaré
que las sensaciones van hacia el olvido
junto el tiempo que te disuelve,
la retórica es un mar con olas
de reflejos y mis ojos
quieren huir del rostro.
Llámame la reina de las ciegas
si era una luciérnaga,
no comprendí que hay que bajar
a la oscuridad para poder ver,
sé que los sentimientos son traicioneros
y hay cosas que pasan por delante
solamente una vez en la vida,
es el precio de las llagas en la piel
de la luz quema,
y me queda tanto que explicar
que me sentaré en esta ribera perdida
para por lo menos poder recordarte.