danie
solo un pensamiento...
Tierras manchadas, teñidas de rojo,
sangre esparcida de autóctonos sueños;
botas que dejan un manto de abrojo
para labrar sus sombríos burgueños.
Urbes alzadas con ruinas nativas
sobre las lágrimas mate de un triste
cielo y su herida por manos lascivas,
ante un vedado pudor que desviste.
Ruines deseos de imperio del hombre
blanco, invasor que con sórdida espada
corta los lazos de un suelo, y su nombre
planta con hambre de gloria cegada.
Rostro aborigen de un tiempo perdido
sobre el corrupto urbanismo esparcido.