La musa es una cifra si le cuento
los pétalos, las islas, los enjambres.
El universo es piel, usted ya sabe.
Mis propios laberintos, los ajenos.
Me consta que conoce el río, el cause.
Mi canto marginal, mi carne en verso.
Mis manos, lo que oprimo, tila y viento.
Si envuelvo en organdí la flor o el sable.
Qué impúdica frontera es el deseo.
Su gracia de vestal, su débil trance.
Qué solos, los cardúmenes, qué graves
los lentos adoquines donde espero:
la musa, la vampira, el hormigueo.
La piel del universo, usted ya sabe.
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