Todas las cosas tienen su alma,
incluso las más pequeñas,
insignificantes, vanas.
Almacenan en su superficie
las emociones que emanaron
de los que fueron sus dueños:
tal vez agradables, deliciosas,
como sonrisas en jocosa madrugada;
o tristes, tal como lágrimas
por el infortunio arrancadas.
Humilde caja de cerillas,
en tu interior un mundo se esconde;
decorada con la imagen de un torero
guardabas cromos,la pueril ilusión
de una niña de Tercero.
O esa caja de música
cuya bailarina rotaba
al son de "Más allá del Arco Iris",
con sus manos hacia el cielo levantadas.
Una parte de tí,
sin saberlo siquiera,
se quedó en ellas atrapada,
en un lugar apartado del tiempo,
donde siempre tendrás
la edad de entonces,
donde la mariposas,
en vez de volar, bailaban,
y tú seguías sus evoluciones
como si estuvieras hechizada.
incluso las más pequeñas,
insignificantes, vanas.
Almacenan en su superficie
las emociones que emanaron
de los que fueron sus dueños:
tal vez agradables, deliciosas,
como sonrisas en jocosa madrugada;
o tristes, tal como lágrimas
por el infortunio arrancadas.
Humilde caja de cerillas,
en tu interior un mundo se esconde;
decorada con la imagen de un torero
guardabas cromos,la pueril ilusión
de una niña de Tercero.
O esa caja de música
cuya bailarina rotaba
al son de "Más allá del Arco Iris",
con sus manos hacia el cielo levantadas.
Una parte de tí,
sin saberlo siquiera,
se quedó en ellas atrapada,
en un lugar apartado del tiempo,
donde siempre tendrás
la edad de entonces,
donde la mariposas,
en vez de volar, bailaban,
y tú seguías sus evoluciones
como si estuvieras hechizada.