TONTINO

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Poeta recién llegado
TONTINO
(tercetos encadenados en alejandrinos)


Desde mi infancia viven una fresca mañana,
un sol que tibio muestra sus rayos dilatados,
una calle que brilla como una filigrana

y muchos puntos blancos por ovejas formados,
que en apretado grupo se trasladan inquietos
con balidos y pasos todos acompasados.

Una acera de casas de colores coquetos
que el rocío los cubre de un matiz acerino
y muestra iridiscentes sus contrastes completos.

Un anciano loquito de nombre Constantino
al que con gran cariño y socarronamente
llamamos, al nombrarlo, por su virtud: Tontino.

Un gran bloque de piedra sobre el que atentamente
los niños le escuchamos la repetida historia,
con las mismas palabras, siempre, constantemente.

Su mímica trasciende su especial oratoria,
pues sentado en cuclillas, con guijarros y tierra
tomados del camino, fabrica con euforia

diez cañones, un cerro, soldados y una guerra,
soldados, según dice, "de mi General Villa."
En un momento dado, que al parecer le aterra,

con su mano simula un avión que acribilla
desde el aire a la tropa dejándola diezmada
Desps, en nuevo acto, temblando su barbilla,

saca desde su espalda su mano que crispada
envuelve una gran piedra, "el aeroplano", dice,
"de los americanos"... y en fugaz carga dada

los soldados y el cerro quedan en agonice…
Los muchachos entonces con sorna le comentan:
¡No, no, aún no están muertos! ¡Es mejor que revise!

Mas Tontino no escucha. Sus pupilas se aquietan
mirando a un punto fijo mas allá de la nada,
en tanto que en sus ojos las lágrimas se inquietan

y amenazan caerse como en una cascada…
¿Cuánto desastre oculta su atormentada mente
que narrando su historia, pensándola hilvanada,
al llegar a este punto, se le queda pendiente?

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TONTINO
(tercetos encadenados en alejandrinos)


Existen de mi niñez una fresca mañana,
un tibio sol que tiene sus rayos dilatados,
una calle que brilla como una filigrana


y muchos puntos blancos por ovejas formados,
que en apretado grupo se trasladan inquietos
con balidos y pasos todos acompasados.


Una acera de casas de colores coquetos
a los que iridizan el rocío matutino
y el sol que marca sombras y contrastes completos.


Un anciano loquito de nombre Constantino
al cl con gran cariño y socarronamente
llamamos al nombrarlo, por su virtud: Tontino.


Un gran bloque de piedra sobre el que atentamente
los niños le escuchamos la repetida historia,
con las mismas palabras, siempre, constantemente.

Su mímica trasciende su especial oratoria,
pues sentado en cuclillas, con guijarros y tierra
tomados del camino, fabrica con euforia

cañones, armamento, soldados y una guerra,
soldados, según dice "de mi General Villa."
En un momento dado, que al parecer le aterra,

con su mano simula un avión que acribilla
desde el aire a la tropa dejándola diezmada
Desps, en nuevo acto, temblando su barbilla,

saca desde su espalda su mano que crispada
envuelve una gran piedra, "el aeroplano" dice
"de los americanos"... y en fugaz carga dada

los soldados y el cerro quedan en agonice…
Los muchachos entonces con sorna le comentan:
¡No, no están muertos aún! ¡Es mejor que revise!

Mas Tontino no escucha. Sus pupilas se inquietan
mirando a un punto fijo mas allá de la nada,
en tanto que en sus ojos las lagrimas se agitan

y amenazan caerse como en una cascada…
¿Cuanto desastre oculta su atormentada mente
que en este punto siempre, la historia es terminada?

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Soberbios tercetos magistralmente plasmados Home.
Releído, me sigue atrapando.
Un deleite pasar por tus letras preciado poeta.
Abrazos
 
Disculpa, estimado, que por la naturaleza de este taller limite mi comentario a los aspectos técnicos.

La rima: está bastante bien en general, aunque tienes algunos detalles:
R1. Según la forma, «inquietan» debería rimar en consonante con «comentan», cosa que no sucede: «entan» tiene una «n» que no tiene «etan».
R2. «agitan» no rima en consonante con «inquietan»: «itan» tiene una «i» donde «etan» tiene una «e».
R3. Este verso te ha quedado suelto. Dante, inventor de los tercetos encadenados(o por lo menos su primer gran promotor al usarlos en su «Divina Comedia») tenía la costumbre de cerrar la secuencia con un último verso aislado rimando con el verso medio del último terceto. Luego esta costumbre ha derivado en la de agregar al último terceto un verso rimando con su verso medio, resultando por lo tanto un serventesio (estrofa de cuatro versos con rima ABAB) final.

La métrica: es bastante correcta también, aunque tienes algunos errores:
M1. El primer hemistiquio de este verso, al terminar en la aguda «niñez», tiene 7+1 sílabas métricas.
M2. «a los que iridizan/ el rocío matutino» el primer hemistiquio tiene 6, el segundo 8. Veo posible que hayas contado «el» dentro del primero, lo que daría lugar a dos anomalías: un hemistiquio terminado en una palabra átona, «el», y la pausa hemistiquial separando de manera antinatural el artículo «el» del sustantivo «rocío».
M3. El primer hemistiquio de este verso, terminado en la aguda «aún», tiene 7+1 sílabas métricas. He visto a poetas renombrados hacer diptongo en «aún», pero en posición de fin de verso o hemistiquio me parece muy forzado.

Ortografía y gramática: veo a tu poema, en general, muy bien escrito, aunque te señalo algunos detalles:
G1. No corresponde, en este caso, la tilde en «cuál». Tratándose de «anciano», yo usaría «que» en lugar de «cual», pero puede tratarse de un uso local.
G2. Agregaría una coma antes de «al nombrarlo».
G3. Agregaría una coma después de «según dice».
G4. Pondría «dice» entre dos comas.
G5. La palabra esdrújula «lágrimas» lleva tilde.
G6. «Cuánto» es en este caso interrogativa, debe llevar tilde.
G7. Eliminaría la coma en este verso.

¡Qué te aproveche!, jajaja.
abrazo
Jorge


Existen de mi niñez una fresca mañana, (M1)
un tibio sol que tiene sus rayos dilatados,
una calle que brilla como una filigrana


y muchos puntos blancos por ovejas formados,
que en apretado grupo se trasladan inquietos
con balidos y pasos todos acompasados.


Una acera de casas de colores coquetos
a los que iridizan el rocío matutino (M2)
y el sol que marca sombras y contrastes completos.


Un anciano loquito de nombre Constantino
al cuál con gran cariño y socarronamente (G1)
llamamos al nombrarlo, por su virtud: Tontino. (G2)


Un gran bloque de piedra sobre el que atentamente
los niños le escuchamos la repetida historia,
con las mismas palabras, siempre, constantemente.

Su mímica trasciende su especial oratoria,
pues sentado en cuclillas, con guijarros y tierra
tomados del camino, fabrica con euforia

cañones, armamento, soldados y una guerra,
soldados, según dice "de mi General Villa." (G3)
En un momento dado, que al parecer le aterra,

con su mano simula un avión que acribilla
desde el aire a la tropa dejándola diezmada
Después, en nuevo acto, temblando su barbilla,

saca desde su espalda su mano que crispada
envuelve una gran piedra, "el aeroplano" dice (G4)
"de los americanos"... y en fugaz carga dada

los soldados y el cerro quedan en agonice...
Los muchachos entonces con sorna le comentan:
¡No, no están muertos aún! ¡Es mejor que revise! (M3)

Mas Tontino no escucha. Sus pupilas se inquietan (R1)
mirando a un punto fijo mas allá de la nada,
en tanto que en sus ojos las lagrimas se agitan (R2)(G5)

y amenazan caerse como en una cascada...
¿Cuanto desastre oculta su atormentada mente (R3)(G6)
que en este punto siempre, la historia es terminada?(G7)
 
Última edición:
Estimado Jorge:
Acabo de efectuar los cambios que me sugieres. Vaya si le saqué provecho a tu mensaje. Muchas gracias por tu tiempo.
Un Abrazo. Home.
 
Para mi gusto ha quedado mucho mejor. Solo veo que este hemistiquio del penúltimo verso te ha quedado de 6 sílabas métricas:
si al- na-rrar- su his-to-ria

abrazo
j.
 
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TONTINO
(tercetos encadenados en alejandrinos)


Desde mi infancia viven una fresca mañana,
un sol que tibio muestra sus rayos dilatados,
una calle que brilla como una filigrana

y muchos puntos blancos por ovejas formados,
que en apretado grupo se trasladan inquietos
con balidos y pasos todos acompasados.

Una acera de casas de colores coquetos
que el rocío los cubre de un matiz acerino
y muestra iridiscentes sus contrastes completos.

Un anciano loquito de nombre Constantino
al que con gran cariño y socarronamente
llamamos, al nombrarlo, por su virtud: Tontino.

Un gran bloque de piedra sobre el que atentamente
los niños le escuchamos la repetida historia,
con las mismas palabras, siempre, constantemente.

Su mímica trasciende su especial oratoria,
pues sentado en cuclillas, con guijarros y tierra
tomados del camino, fabrica con euforia

diez cañones, un cerro, soldados y una guerra,
soldados, según dice, "de mi General Villa."
En un momento dado, que al parecer le aterra,

con su mano simula un avión que acribilla
desde el aire a la tropa dejándola diezmada
Desps, en nuevo acto, temblando su barbilla,

saca desde su espalda su mano que crispada
envuelve una gran piedra, "el aeroplano", dice,
"de los americanos"... y en fugaz carga dada

los soldados y el cerro quedan en agonice…
Los muchachos entonces con sorna le comentan:
¡No, no, aún no están muertos! ¡Es mejor que revise!

Mas Tontino no escucha. Sus pupilas se aquietan
mirando a un punto fijo mas allá de la nada,
en tanto que en sus ojos las lágrimas se inquietan

y amenazan caerse como en una cascada…
¿Cuánto desastre oculta su atormentada mente
que narrando su historia, pensándola hilvanada,
al llegar a este punto, se le queda pendiente?

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que originales estos alejandrinos, de gran talla poética y fluidos, abrazos
 
TONTINO
(tercetos encadenados en alejandrinos)


Desde mi infancia viven una fresca mañana,
un sol que tibio muestra sus rayos dilatados,
una calle que brilla como una filigrana

y muchos puntos blancos por ovejas formados,
que en apretado grupo se trasladan inquietos
con balidos y pasos todos acompasados.

Una acera de casas de colores coquetos
que el rocío los cubre de un matiz acerino
y muestra iridiscentes sus contrastes completos.

Un anciano loquito de nombre Constantino
al que con gran cariño y socarronamente
llamamos, al nombrarlo, por su virtud: Tontino.

Un gran bloque de piedra sobre el que atentamente
los niños le escuchamos la repetida historia,
con las mismas palabras, siempre, constantemente.

Su mímica trasciende su especial oratoria,
pues sentado en cuclillas, con guijarros y tierra
tomados del camino, fabrica con euforia

diez cañones, un cerro, soldados y una guerra,
soldados, según dice, "de mi General Villa."
En un momento dado, que al parecer le aterra,

con su mano simula un avión que acribilla
desde el aire a la tropa dejándola diezmada
Desps, en nuevo acto, temblando su barbilla,

saca desde su espalda su mano que crispada
envuelve una gran piedra, "el aeroplano", dice,
"de los americanos"... y en fugaz carga dada

los soldados y el cerro quedan en agonice…
Los muchachos entonces con sorna le comentan:
¡No, no, aún no están muertos! ¡Es mejor que revise!

Mas Tontino no escucha. Sus pupilas se aquietan
mirando a un punto fijo mas allá de la nada,
en tanto que en sus ojos las lágrimas se inquietan

y amenazan caerse como en una cascada…
¿Cuánto desastre oculta su atormentada mente
que narrando su historia, pensándola hilvanada,
al llegar a este punto, se le queda pendiente?

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Es lindo pasar por tu rincón poético.
Un cálido saludo.
Siempreviva.
 

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