Temo que una mano venga
a darme el toque de queda,
mano invisible y deshojada
que me arañe sin tregua;
mano que venga a ocultarme,
mano que venga con lo que temo;
que no me deje a salvo,
que venga llena de un puñado de nada
y me lo tire a los ojos;
temo que venga cerrada
guardando la noche
y sus sueños negros ;
mano que al abrirse
me deje el alma helada;
que coja mi mano y apriete tan fuerte
que no pueda separarme
o tan suave que apenas pueda sostenerla.
Temo que una mano se detenga
y se levante de pronto para tapar las señas
y que pierda el tacto,
y que no me agarre
y que no se quede
y que la pierda.
a darme el toque de queda,
mano invisible y deshojada
que me arañe sin tregua;
mano que venga a ocultarme,
mano que venga con lo que temo;
que no me deje a salvo,
que venga llena de un puñado de nada
y me lo tire a los ojos;
temo que venga cerrada
guardando la noche
y sus sueños negros ;
mano que al abrirse
me deje el alma helada;
que coja mi mano y apriete tan fuerte
que no pueda separarme
o tan suave que apenas pueda sostenerla.
Temo que una mano se detenga
y se levante de pronto para tapar las señas
y que pierda el tacto,
y que no me agarre
y que no se quede
y que la pierda.
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