BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Torres caídas, que se vencen
con un plazo amargo. Aéreas
formas, perdidas para siempre,
con un trámite de lentitud sonora.
Torres que cayeron, con un desplome
de óxidos derrumbados, de hierros
confundidos, sobre la estela de los barcos
desvanecidos.
Pechos calcinados en la entera soledad
del mediodía, borrachos que persiguen
un área de gatos muertos.
Vientres de exilio, incomparables
letargos que ejercitan su sumisión
de flores o pétalos, blancos o níveos.
Y en la taberna de los dédalos, laberintos;
sí, anegados de símbolos-.
©
con un plazo amargo. Aéreas
formas, perdidas para siempre,
con un trámite de lentitud sonora.
Torres que cayeron, con un desplome
de óxidos derrumbados, de hierros
confundidos, sobre la estela de los barcos
desvanecidos.
Pechos calcinados en la entera soledad
del mediodía, borrachos que persiguen
un área de gatos muertos.
Vientres de exilio, incomparables
letargos que ejercitan su sumisión
de flores o pétalos, blancos o níveos.
Y en la taberna de los dédalos, laberintos;
sí, anegados de símbolos-.
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