En la ciudad del pecado,
el crimen se viste de traje blanco,
borrando el umbrío y oculto pasado,
con la compraventa del juicio en un banco.
En la ciudad del pecado,
a la libertad la llaman ramera,
y ante un escritorio de polvo anegado,
la justicia aguarda la queja primera.
En la ciudad del pecado,
se venden virtudes en grandes toneles,
y los inocentes sin fé ya han optado,
por ser de la muerte los clientes más fieles.
En la ciudad del pecado,
las calles alumbran con luces de miedo,
en orfanal seno ha sido incubado,
el sometimiento como unico credo.
En la ciudad del pecado,
la risa sonríe sin gesto,ni ganas,
mirando los trozos de un sueño vejado,
por el filo infame de promesas vanas.
En la ciudad del pecado,
el hambre y la endemia se sirven de un plato,
a los sentimientos los han relegado,
al sórdido título de "solo un buen rato".
En la ciudad del pecado,
no hay un solo ciudadano,
pues el hombre ha renunciado,
a su calidad de humano;
a escuchar,ser escuchado,
y si a herir ,ser perdonado,
hacia allá peregrinando,
voy tambien yo,un pecador.
Melian
el crimen se viste de traje blanco,
borrando el umbrío y oculto pasado,
con la compraventa del juicio en un banco.
En la ciudad del pecado,
a la libertad la llaman ramera,
y ante un escritorio de polvo anegado,
la justicia aguarda la queja primera.
En la ciudad del pecado,
se venden virtudes en grandes toneles,
y los inocentes sin fé ya han optado,
por ser de la muerte los clientes más fieles.
En la ciudad del pecado,
las calles alumbran con luces de miedo,
en orfanal seno ha sido incubado,
el sometimiento como unico credo.
En la ciudad del pecado,
la risa sonríe sin gesto,ni ganas,
mirando los trozos de un sueño vejado,
por el filo infame de promesas vanas.
En la ciudad del pecado,
el hambre y la endemia se sirven de un plato,
a los sentimientos los han relegado,
al sórdido título de "solo un buen rato".
En la ciudad del pecado,
no hay un solo ciudadano,
pues el hombre ha renunciado,
a su calidad de humano;
a escuchar,ser escuchado,
y si a herir ,ser perdonado,
hacia allá peregrinando,
voy tambien yo,un pecador.
Melian