Asklepios
Incinerando envidias
Tras conquistar las fronteras de tu piel,
prometí dedicar a ti, toda mi vida.
Así, compartí variadas y numerosas
experiencias; te procuré compañía,
cuidando de no invadir tus espacios,
para que no te sintieras jamás molesta, o con
sensación de estar siendo invadida; También incluí
en mi promesa, decirte siempre verdad;
Permanecer siempre a tu servicio,
fuera cual fuese la circunstancia, la hora… y, además,
no fallarte jamás; Hacer
realidad todos tus deseos.
Fueron aquellos tiempos inolvidables… fueron…
y que, hoy en día, para mí, su fin sigue sin
tener sentido. Así las cosas, desde entonces, mi
vida no es más que un caminar en soledad,
que ni nada pide, ni tampoco nada ya reclama.
Aun siendo incapaz de olvidar,
por fortuna, si he conseguido debilitar
hasta tal punto todo el dolor de amor, que nada me
impide recordar aquellos tiempos pasados y no
sentir esa amargura que la nostalgia tiene por ello.
Así son desde entonces mis días y nada reprocho.
Los hay mucho, mucho peores.
prometí dedicar a ti, toda mi vida.
Así, compartí variadas y numerosas
experiencias; te procuré compañía,
cuidando de no invadir tus espacios,
para que no te sintieras jamás molesta, o con
sensación de estar siendo invadida; También incluí
en mi promesa, decirte siempre verdad;
Permanecer siempre a tu servicio,
fuera cual fuese la circunstancia, la hora… y, además,
no fallarte jamás; Hacer
realidad todos tus deseos.
Fueron aquellos tiempos inolvidables… fueron…
y que, hoy en día, para mí, su fin sigue sin
tener sentido. Así las cosas, desde entonces, mi
vida no es más que un caminar en soledad,
que ni nada pide, ni tampoco nada ya reclama.
Aun siendo incapaz de olvidar,
por fortuna, si he conseguido debilitar
hasta tal punto todo el dolor de amor, que nada me
impide recordar aquellos tiempos pasados y no
sentir esa amargura que la nostalgia tiene por ello.
Así son desde entonces mis días y nada reprocho.
Los hay mucho, mucho peores.