Tras la marcha nupcial (Soneto)

Lexema

Poeta que considera el portal su segunda casa
Éramos truenos de extinta conciencia,
efímeros como fúlgida hoguera,
de jinetes y quimeras de otra era
en vueltos en nebulosa vivencia

Enterrada quedó nuestra demencia,
la rutina la asfixió hasta que muera;
la grata pasión que en su tiempo fuera
de diamantina y pluma su existencia


El blanco algodón del perpetuo cielo
torno mustio sobre nuestro amor gris,
de azul candor nos quitamos el velo


Como un rasgón surgió la cicatriz,
herida la pasión quedó en el suelo.
Sollozante corazón sin motriz
 
Última edición:
Éramos truenos de extinta conciencia
Efímeros como fúlgida hoguera
De jinetes y quimeras de otra era
En vueltos en nebulosa vivencia

Enterrada quedó nuestra demencia
La rutina la asfixió hasta que muera
La grata pasión que en su tiempo fuera
De diamantina y pluma su existencia


El blanco algodón del perpetuo cielo
Torno mustio sobre nuestro amor gris
De azul candor nos quitamos el velo


Como un rasgón surgió la cicatriz
Herida la pasión quedó en el suelo
Sollozante corazón sin motriz
Un nostálgico y muy original soneto nos enseña


Grato leerle
 
Un soneto muy triste, el amor se acaba mas veces de las
que quisiéramos. Te dejo mi besito apretado en tus
mejillas.


En efecto, siempre recogemos los pedazos de ese espejo roto, para ver otro rostro frente a él.

Gracias por tu connotadas palabras

Saludos.
 

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