Tren de Estaciones Desvaídas

farz2013

Poeta recién llegado
No hay nada en el mundo que desee más
que quedar inconsciente
envuelto en negro
ido
ausente;
todo luce vulnerable
como un fantasma que se esconde en los rincones
para no llamar la atención…
Recorrí el pasillo nuevamente
mirando tus fotos desvaídas
tu aliento y tu amor dejaron un efecto corrosivo
y a la vez adictivo.


Estábamos tan calientes aquella vez
quemándonos en el infierno del verano
disipando la neblina en nuestras mentes
era lo único que sabíamos hacer sin herirnos
instantes de placer efímeros
que se esfumaban en el sudor de nuestros cuerpos
ansiosos de escapar de lo que éramos
sólo pasajeros del tiempo
que se tenían que bajar en alguna estación;
creo que tu viaje comenzó en otoño
cuando las hojas secas anticipaban el invierno
pero eras mía
estábamos tan confundidos
éramos sólo dos niños
aprendiendo a hacer el amor
burlándonos de la muerte
pensándola pasajera de otro tren
que nunca nos alcanzaría.


La vida nunca ha sido suficiente,
ni tampoco las promesas
y nada es más eterno y predecible que el destino
llegó el final con el invierno
a reclamarte,
a arrebatarme el alma;
notaba su sabor en y mi garganta
como un último recuerdo
el beso del adiós
un estertor que salía de tu boca
agonizante, cansada,
llevabas tiempo muriendo
quizás desde siempre
sólo que no lo quise ver;
hay cosas que no podemos controlar
el clima, el sufrimiento,
el arrepentimiento por pensar en el amor eterno
porque el fuego se extingue con el invierno
cuando llega la onda fría para cubrimos
una avalancha blanca que lo arrastra todo
y no se puede detener.


No estoy listo para dejarte
y ahora me alcanzó la primavera
mostrando las cortadas de mi piel
donde un cuchillo esculpió tu nombre
para que la cicatriz no me permitiera olvidar;
he intentado borrar esta agonía
la monotonía de estos días sin ti
vagando en bares
pagando para llenar el vacío que dejaste
tan inmenso y oscuro como el cielo de la noche;
he visto los lirios flotar en el agua
movidos por la corriente,
las luces que refleja la ventana
blanco/negro, negro/blanco;
el tren avanza sobre sus rieles oxidados
llevándose las horas transcurridas
los seres inservibles como yo
los que no tienen regreso
ni tendrán absolución,
los arrepentidos por pensar que el amor podía salvarnos del destino
e hicieron el amor hasta el cansancio…
ese fue mi pecado, tu error,
habernos amado.
 
No hay nada en el mundo que desee más
que quedar inconsciente
envuelto en negro
ido
ausente;
todo luce vulnerable
como un fantasma que se esconde en los rincones
para no llamar la atención…
Recorrí el pasillo nuevamente
mirando tus fotos desvaídas
tu aliento y tu amor dejaron un efecto corrosivo
y a la vez adictivo.


Estábamos tan calientes aquella vez
quemándonos en el infierno del verano
disipando la neblina en nuestras mentes
era lo único que sabíamos hacer sin herirnos
instantes de placer efímeros
que se esfumaban en el sudor de nuestros cuerpos
ansiosos de escapar de lo que éramos
sólo pasajeros del tiempo
que se tenían que bajar en alguna estación;
creo que tu viaje comenzó en otoño
cuando las hojas secas anticipaban el invierno
pero eras mía
estábamos tan confundidos
éramos sólo dos niños
aprendiendo a hacer el amor
burlándonos de la muerte
pensándola pasajera de otro tren
que nunca nos alcanzaría.


La vida nunca ha sido suficiente,
ni tampoco las promesas
y nada es más eterno y predecible que el destino
llegó el final con el invierno
a reclamarte,
a arrebatarme el alma;
notaba su sabor en y mi garganta
como un último recuerdo
el beso del adiós
un estertor que salía de tu boca
agonizante, cansada,
llevabas tiempo muriendo
quizás desde siempre
sólo que no lo quise ver;
hay cosas que no podemos controlar
el clima, el sufrimiento,
el arrepentimiento por pensar en el amor eterno
porque el fuego se extingue con el invierno
cuando llega la onda fría para cubrimos
una avalancha blanca que lo arrastra todo
y no se puede detener.


No estoy listo para dejarte
y ahora me alcanzó la primavera
mostrando las cortadas de mi piel
donde un cuchillo esculpió tu nombre
para que la cicatriz no me permitiera olvidar;
he intentado borrar esta agonía
la monotonía de estos días sin ti
vagando en bares
pagando para llenar el vacío que dejaste
tan inmenso y oscuro como el cielo de la noche;
he visto los lirios flotar en el agua
movidos por la corriente,
las luces que refleja la ventana
blanco/negro, negro/blanco;
el tren avanza sobre sus rieles oxidados
llevándose las horas transcurridas
los seres inservibles como yo
los que no tienen regreso
ni tendrán absolución,
los arrepentidos por pensar que el amor podía salvarnos del destino
e hicieron el amor hasta el cansancio…
ese fue mi pecado, tu error,
habernos amado.
Intranquilidad en esos pasajes estacionales que remarcan los bellos recuerdos
de una juventud pasada. Se atraviesan asi los momentos que dejan a la razon
como perdida en los espacios erroneos. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
No hay nada en el mundo que desee más
que quedar inconsciente
envuelto en negro
ido
ausente;
todo luce vulnerable
como un fantasma que se esconde en los rincones
para no llamar la atención…
Recorrí el pasillo nuevamente
mirando tus fotos desvaídas
tu aliento y tu amor dejaron un efecto corrosivo
y a la vez adictivo.


Estábamos tan calientes aquella vez
quemándonos en el infierno del verano
disipando la neblina en nuestras mentes
era lo único que sabíamos hacer sin herirnos
instantes de placer efímeros
que se esfumaban en el sudor de nuestros cuerpos
ansiosos de escapar de lo que éramos
sólo pasajeros del tiempo
que se tenían que bajar en alguna estación;
creo que tu viaje comenzó en otoño
cuando las hojas secas anticipaban el invierno
pero eras mía
estábamos tan confundidos
éramos sólo dos niños
aprendiendo a hacer el amor
burlándonos de la muerte
pensándola pasajera de otro tren
que nunca nos alcanzaría.


La vida nunca ha sido suficiente,
ni tampoco las promesas
y nada es más eterno y predecible que el destino
llegó el final con el invierno
a reclamarte,
a arrebatarme el alma;
notaba su sabor en y mi garganta
como un último recuerdo
el beso del adiós
un estertor que salía de tu boca
agonizante, cansada,
llevabas tiempo muriendo
quizás desde siempre
sólo que no lo quise ver;
hay cosas que no podemos controlar
el clima, el sufrimiento,
el arrepentimiento por pensar en el amor eterno
porque el fuego se extingue con el invierno
cuando llega la onda fría para cubrimos
una avalancha blanca que lo arrastra todo
y no se puede detener.


No estoy listo para dejarte
y ahora me alcanzó la primavera
mostrando las cortadas de mi piel
donde un cuchillo esculpió tu nombre
para que la cicatriz no me permitiera olvidar;
he intentado borrar esta agonía
la monotonía de estos días sin ti
vagando en bares
pagando para llenar el vacío que dejaste
tan inmenso y oscuro como el cielo de la noche;
he visto los lirios flotar en el agua
movidos por la corriente,
las luces que refleja la ventana
blanco/negro, negro/blanco;
el tren avanza sobre sus rieles oxidados
llevándose las horas transcurridas
los seres inservibles como yo
los que no tienen regreso
ni tendrán absolución,
los arrepentidos por pensar que el amor podía salvarnos del destino
e hicieron el amor hasta el cansancio…
ese fue mi pecado, tu error,
habernos amado.

hermosos versos nos compartes, saludos!
 

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