Gonvedo
Poeta asiduo al portal
Por un instante
nos encontramos,
y somos dos desconocidos
bajo la lluvia, sorteando charcos,
caminando en direcciones opuestas,
llegando tarde a ningún sitio.
Llueve este abril de cielo bocabajo,
es lluvia de ayer
como la ropa que llevo puesta.
Te miro, y el fondo de tus ojos
parece tener la luz de la ginebra,
será porque las noches
amanecen en las barras de los bares,
será porque mis pies mojados
no aguantan bien la bebida.
Mudo como un espejo,
me envuelvo en el olor de un cigarro
y vuelvo a mis cavilaciones.
Ahora el corazón cloquea en mi costado
como una caja de música bajo una lluvia de neones.
La ciudad se agranda -dices- bajo la nubes
para que olvidemos de qué estamos hechos.
Escribiré un poema,
será un síntesis de trenes y magnolias.
nos encontramos,
y somos dos desconocidos
bajo la lluvia, sorteando charcos,
caminando en direcciones opuestas,
llegando tarde a ningún sitio.
Llueve este abril de cielo bocabajo,
es lluvia de ayer
como la ropa que llevo puesta.
Te miro, y el fondo de tus ojos
parece tener la luz de la ginebra,
será porque las noches
amanecen en las barras de los bares,
será porque mis pies mojados
no aguantan bien la bebida.
Mudo como un espejo,
me envuelvo en el olor de un cigarro
y vuelvo a mis cavilaciones.
Ahora el corazón cloquea en mi costado
como una caja de música bajo una lluvia de neones.
La ciudad se agranda -dices- bajo la nubes
para que olvidemos de qué estamos hechos.
Escribiré un poema,
será un síntesis de trenes y magnolias.
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