Ziler
Poeta recién llegado
Te escribo desde lugares impregnados de recuerdos añejos que fueron testigos de lo que sentimos en persona y que, con el paso de los años, sufro en mi libreta. Veo tu silueta ya diluida en besos del pasado o en una lápida fría que me muestra una realidad imponente al ver que un capricho de la muerte dejó nuestro amor en un mísero recuerdo. Te traigo flores amarillas rindiendo homenaje a tu imagen sepultada en mi retina, agradeciéndote por el testamento poético que me dejaste y que me da fuerzas en esta vida efímera. Sigo teniendo intimidad con tu sombra melancólica, enredándote por medio de mi lápiz que le escribe a las noches de tu olvido que se disfrazan de ti y emulan los vestigios de nuestro amor primaveral que se pierden en colinas bendecidas por tres cruces de cemento.