Melancomanía
Poeta recién llegado
Y he aquí mi corporeidad.
Dos, tres golpes en el mascarón
así al frontón me remolcaron
con un listón negro alrededor,
porque nadie había de lamentar
mi muerte más que yo. ¡Oye, chacal!
Eres chacal de suerte sonámbula
que se estrangula lentamente.
El autoamor, una hipérbole
que no se conjura ni en tinta.
Y he aquí mi submundo
Antes de verte quisiera verme
quemando mi culpa, sin chance
para una exhumación [sus pestes
extirpan al tigre de sesos],
implorando no ver mis manos
a Tomás [nunca voy a flotar],
sellando en mi frente todo
lo que me es de filisteo
[la mente entraña cavar fondo].
Y he aquí mi alma.
El viento arruya a mi reflejo
en el lecho de mi Maestro
como una cuasiforme masa.
¿Acaso él desata sus cuerdas
cuando ya no las puede sentir?
Yo las siento rugir embaucadas.
Yo las siento partir mañana.
Yo las...
Dos, tres golpes en el mascarón
así al frontón me remolcaron
con un listón negro alrededor,
porque nadie había de lamentar
mi muerte más que yo. ¡Oye, chacal!
Eres chacal de suerte sonámbula
que se estrangula lentamente.
El autoamor, una hipérbole
que no se conjura ni en tinta.
Y he aquí mi submundo
Antes de verte quisiera verme
quemando mi culpa, sin chance
para una exhumación [sus pestes
extirpan al tigre de sesos],
implorando no ver mis manos
a Tomás [nunca voy a flotar],
sellando en mi frente todo
lo que me es de filisteo
[la mente entraña cavar fondo].
Y he aquí mi alma.
El viento arruya a mi reflejo
en el lecho de mi Maestro
como una cuasiforme masa.
¿Acaso él desata sus cuerdas
cuando ya no las puede sentir?
Yo las siento rugir embaucadas.
Yo las siento partir mañana.
Yo las...