ecos del silencio
Poeta adicto al portal
Dormida estás, silenciosa
como un ave taciturna
y resignada;
triste, muda, destinada,
envuelta en negro ropaje.
Tu corazón de madera
colgado en un frío anclaje.
Fuiste fiel en primavera
a mi abrazo sostenida,
tu boca entregaba vida
envuelta en verso o prosas,
y en tus ecos de cigarra
danzaban las mariposas.
Perdóname compañera,
bajo el verdor de esta parra.
¡Cantemos mi fiel guitarra
porque la vida es hermosa!
como un ave taciturna
y resignada;
triste, muda, destinada,
envuelta en negro ropaje.
Tu corazón de madera
colgado en un frío anclaje.
Fuiste fiel en primavera
a mi abrazo sostenida,
tu boca entregaba vida
envuelta en verso o prosas,
y en tus ecos de cigarra
danzaban las mariposas.
Perdóname compañera,
bajo el verdor de esta parra.
¡Cantemos mi fiel guitarra
porque la vida es hermosa!
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