La llovizna recorría la calle esta mañana;
mis pies pasean despacio,
y los árboles me acompañan.
Tú siempre a mi lado
me susurras al oído
lo que mis ojos no han visto.
Como los niños pequeños,
me tropiezo,
pero siempre está la confianza cerca
alargando la mano
y la sonrisa de
“no ha sido nada”.
La vida solo es para los valientes.
mis pies pasean despacio,
y los árboles me acompañan.
Tú siempre a mi lado
me susurras al oído
lo que mis ojos no han visto.
Como los niños pequeños,
me tropiezo,
pero siempre está la confianza cerca
alargando la mano
y la sonrisa de
“no ha sido nada”.
La vida solo es para los valientes.