Jesus Arriaza
Poeta recién llegado
Tal vez sea propio de mi desastre, o de mí como desastre,
amar tu caótica existencia,
necesitar tu huella como ruina en la memoria,
o de tu nombre inevitablemente entre mis letras.
Será que gusto de tu fuego rozando mi calma,
que me aburro de vivir sin tu desorden,
o será tan solo que te extraño,
y no me acostumbro a ti como un recuerdo.
Quizá es porque aún repaso en mi cuaderno,
las cicatrices que dejaste con el lápiz como cuchillo,
como palabras y frases tiernas que ahora,
resuenan en mi almohada cada vez que pienso no pensarte.
Sin embargo, volvería a cuando éramos, más que una anécdota,
solo por dar sentido al sinsentido que es querer,
si es que mi cariño no lleva tus ojos por vicio,
si es que mis caricias no acaban muriendo en tu piel.
Por ahora, vive el aire tentándome de tu perfume,
con tu figura persistente donde sea que miro,
como si te buscara, entre el tumulto ruidoso,
entre caras, corazones, entre infiernos y demonios.
Probablemente, te amaré hasta ser un viejo,
seguramente, te recordaré con cada suspiro añejo,
sabiendo que mi universo habitaba tu mirada,
y que la vida se me fue repentina entre tus labios.
amar tu caótica existencia,
necesitar tu huella como ruina en la memoria,
o de tu nombre inevitablemente entre mis letras.
Será que gusto de tu fuego rozando mi calma,
que me aburro de vivir sin tu desorden,
o será tan solo que te extraño,
y no me acostumbro a ti como un recuerdo.
Quizá es porque aún repaso en mi cuaderno,
las cicatrices que dejaste con el lápiz como cuchillo,
como palabras y frases tiernas que ahora,
resuenan en mi almohada cada vez que pienso no pensarte.
Sin embargo, volvería a cuando éramos, más que una anécdota,
solo por dar sentido al sinsentido que es querer,
si es que mi cariño no lleva tus ojos por vicio,
si es que mis caricias no acaban muriendo en tu piel.
Por ahora, vive el aire tentándome de tu perfume,
con tu figura persistente donde sea que miro,
como si te buscara, entre el tumulto ruidoso,
entre caras, corazones, entre infiernos y demonios.
Probablemente, te amaré hasta ser un viejo,
seguramente, te recordaré con cada suspiro añejo,
sabiendo que mi universo habitaba tu mirada,
y que la vida se me fue repentina entre tus labios.