NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Que no he contrariado ninguna de sus turbias reglas,
que he sido discreta, ordenada, silenciosa;
que he sabido esperar, no molestar y al llamado estar dispuesta.
Doy por entendido que así son ahora las cosas.
Que el giro que dio mi vida no me deja presupuesto para juegos de distintas procedencias.
Que tú eres hoy quien ordena, quien pide, quien me fía,
porque yo sencillamente para estas aguas pantanosas no tengo disfraz, ni uniforme, ni guía.
Doy por entendido que tu silencio significa no querer verme.
Que en tus cortas y tardadas respuestas se refleja el bajo grado de interés,
que te es más que suficiente mirarme muy de vez en cuando
para que termines concentrado y perfecto tu proyecto del mes.
Es un hecho que tu juego y yo nos hicimos compañeros.
Nos acompañamos en momentos inundados de terrible soledad,
que yo me di, poco a poco, al dulce señuelo de mi predador
y que tras su insistencia, ahora, se me ha vuelto una franca necesidad.
Asumo, con valentía y con tristeza, mi parte de la responsabilidad
pues para jugar este tipo de juegos se requieren, al menos, dos.
Acepto que imaginé un centenar de tonterías y clichés por incapaz
de saber y querer, tu juego, de un pequeño amor, diferenciar.
Pero también me queda claro que hay un vacio muy grande en ti.
Un vacío que ni con toda mi dulzura, mi interés ni mi lujuria podría llenar.
¡Cuánto me desilusiona ser insuficiente, aún así pequeña y descompaginar
con los espacios por los que creí en un inicio me habías elegido para sosegar!
Y es por eso que ahora estoy oscurecida bajo mi propia sombra.
Con el ansia de la espera de volver tu semblante a ver,
aunque sea para acordarme que un día me convenciste
de que tal vez en tus brazos la pasión volvería en mi cuerpo a arder.