Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Amargos sinsabores,
al restirar la carne,
con el dolor acostumbrado,
a la terquedad de mis sentires,
Aún cuando su visita me es grata,
las sombras de su ser,
aún aterran a mi alma...
uñas marcadas... invisibles,
cuál garras terribles,
Un susurro en la tormenta,
que delata tu presencia,
con el aroma a flores,
con el frío intenso...
Te ciernes sobre mí,
buscando el calor de antaño,
con fiereza de condena,
con aliento gélido...
Suplicas el retorno,
de sensaciones perdidas,
al hacer el amor a la nada,
el viento cruje...
las ramas vuelan...
Sucio conjuro,
impecable escarmiento,
de una brujeria profana,
que termina en desasosiego,
Amante frustrado,
con la magia trascendental,
de una noche milagrosa,
donde ella... ella volvió...
Retorciéndose sus huesos,
al llamado necromancia...
solo... cenizas y locura.
una cama fría... un corazón roto,
El grito lastimero,
de por quien perdió su alma,
por vano intento de amarla,
carnalmente como en sus días...
Y ahora es tiempo,
de cobrar la deuda,
llorarás amigo mío,
suplicarás... pero...
¡Tu momento llego!
L.V.
al restirar la carne,
con el dolor acostumbrado,
a la terquedad de mis sentires,
Aún cuando su visita me es grata,
las sombras de su ser,
aún aterran a mi alma...
uñas marcadas... invisibles,
cuál garras terribles,
Un susurro en la tormenta,
que delata tu presencia,
con el aroma a flores,
con el frío intenso...
Te ciernes sobre mí,
buscando el calor de antaño,
con fiereza de condena,
con aliento gélido...
Suplicas el retorno,
de sensaciones perdidas,
al hacer el amor a la nada,
el viento cruje...
las ramas vuelan...
Sucio conjuro,
impecable escarmiento,
de una brujeria profana,
que termina en desasosiego,
Amante frustrado,
con la magia trascendental,
de una noche milagrosa,
donde ella... ella volvió...
Retorciéndose sus huesos,
al llamado necromancia...
solo... cenizas y locura.
una cama fría... un corazón roto,
El grito lastimero,
de por quien perdió su alma,
por vano intento de amarla,
carnalmente como en sus días...
Y ahora es tiempo,
de cobrar la deuda,
llorarás amigo mío,
suplicarás... pero...
¡Tu momento llego!
L.V.