NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Mis labios nunca estuvieron tan vivos
como el día que vivieron en los tuyos,
el día que supe a qué sabía la vida,
que sabe a fuego y a Gloria fundidos en tu saliva.
Mi cuerpo nunca estuvo tan rendido
como el día que el tuyo lo protegía,
el día que en la penumbra nos amamos
y el destino, mirando desde su silla, nos aplaudía.
Estos ojos jamás habían visto
al corazón latiendo en mis adentros,
el rosa pastel y el amarillo claro
del que se pintó mi alma al caminar de tu mano.
Perdida, nunca estuve más segura del sitio donde quería estar,
vagando en veredas junto a tu cuerpo,
flotando, sin cadenas, en tus pensamientos,
contigo, no importa el nombre que tenga cualquier lugar...
Y nunca tampoco había vivido
en la piel, la caricia de un sueño,
ese sueño que siempre me había prometido
y que me cumplí hasta el día en que
tú fuiste mi dueño.
Yo nunca fui tan yo
que hasta se me olvidó cuánto había pasado el tiempo,
tiempo que fue sordo sin tu compañía,
tiempo inquisidor que puso cadenas en mi vida;
mismo tiempo que hoy me trajo aquí,
naufragando en el borde de tus cualidades,
rendida y alucinada en tu paleta de colores,
lugar al que siempre pertenecí.
NS / Sept. 2016