Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
Tu preciado óvulo
Te fuiste en una noche, cabizbaja,
Tu estela penetró en mi pensamiento,
No sabes del dolor, del sufrimiento,
que el sino confirmó en nuestra baraja.
Te escucho caminar la calle baja,
procuro recordar con mucho tiento,
hoy quedan las promesas de un cimiento,
la cuna de madera y nuestra alhaja.
Dijiste: ¡yo no quiero un compromiso!
no pude amarrarte a nuestra cama,
yo pude refugiarme en soledades.
No es justo reclamar a quien no ama,
si al menos cercioró hacer caso omiso,
a un hombre que ofertaba necedades.
Te fuiste en una noche, cabizbaja,
Tu estela penetró en mi pensamiento,
No sabes del dolor, del sufrimiento,
que el sino confirmó en nuestra baraja.
Te escucho caminar la calle baja,
procuro recordar con mucho tiento,
hoy quedan las promesas de un cimiento,
la cuna de madera y nuestra alhaja.
Dijiste: ¡yo no quiero un compromiso!
no pude amarrarte a nuestra cama,
yo pude refugiarme en soledades.
No es justo reclamar a quien no ama,
si al menos cercioró hacer caso omiso,
a un hombre que ofertaba necedades.