Elisalle
Poetisa
TU VOZ EN MI CUENTA SKYPE
Y me llegó desde lejos tu voz
Bendiciendo la inspiración
Divinizando mis sentidos.
Hundida en la tremenda melancolía de un adiós, abro SKYPE, por nada. No esperaba a nadie ni buscaba a nadie. Al verte conectado te saludé y dije que iba pasando. Que gracias por tenerme en la cuenta Saludos. En toda la desorientación de esos momentos, en que la mente giraba hacia cualquier lado, se quedó la cuenta abierta, mientras me relamía en la frustración. De pronto un sonido de mensaje, no me atrevía a abrir, pero debía hacerlo. No tengo a nadie más allí. Eras tú que llamaba. Me dices que quieres mostrarme tu casa, que está amaneciendo, que son las seis. Me sorprendí tanto, que ni siquiera me preocupé por mi cara a esa hora de madrugada, casi las dos de la mañana. Y todo fue rápido. -Ven, Margarita, mira, esta es mi casa- y fue como si tomaras mi mano y me llevaras recorrerla. Era tu patio lleno de sol. Me mostrabas las flores, las plantas, los árboles y las gallinas en su corral que exigían su alimento y me repetías que me fijara en las uvas de un parrón que hacía de techo a un lugar en donde se reúnen a comer o a charlar. Hermosa casa encantada en el campo de tus padres y allí estaba tu madre, amable, bonita, sonriendo, levantada a las seis de la mañana y enviándome besitos, muchos besitos con su mano y su cara iluminada. Tú, en tu ya buen español, con acento muy especial, traducías a tu madre mi mensaje. Esto ha sido como una visión y me pregunto si fue un sueño, no, ha sido verdad y ha sucedido hace unos minutos. Desde un Continente tan lejano como el principio del mundo, tú me sacaste de un llanto callado, me transportaste hasta allí mismo donde estabas y pienso en Alicia en el país de las maravillas, que entré, no por el hueco de un árbol, si no por el túnel de mi noche hasta tu sol naciente, allá tan lejos, a donde mi imaginación no llegaba y gracias a ti, estuve allí. Ha sido más hermoso y más real que un viaje Astral. Después de ver todo lo que tu cámara podía mostrar, apareciste tú, enviando besos al igual que tu madre. Dijiste que allí no había Internet, que verías la posibilidad de conseguir en la ciudad un plan para que hablemos. Siento que la vida es generosa conmigo. Que el dolor es de este tamañito, que duró esta noche un pequeño ratito, comparado con la felicidad de abrir mis ojos y en vez de lágrimas, están llenos de tu luz desde ese lugar tan lejano. Un vez más, amigo, me colmas de emociones. Cada encuentro nuestro y han sido muy pocos, pero siempre se convierten en poesía para ti, para mí y en el caso de hoy, más que nada para mí. Volviste para decir con tu hermoso, pero extraño acento: Margarita, volveremos a hablar, estaremos en contacto.
Qué caprichosa es la vida. Qué títeres somos para ella. Estaba allá abajo y ahora me siento en la punta del Everest, gracias a ti que estabas allí para recogerme de donde yo me encontraba. No te nombro porque no pedí autorización, ni sabía que escribiría otra vez, pero estoy segura que no te molestaría. Eres mi amigo, el poeta que más admiro y quien vive más lejos de mí, pero esta noche te sentí más cercano que nadie y has sido para mí una respuesta de Dios.
[video=youtube;OmLNs6zQIHo]http://www.youtube.com/watch?v=OmLNs6zQIHo[/video]
Margarita
01/07/2014
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Y me llegó desde lejos tu voz
Bendiciendo la inspiración
Divinizando mis sentidos.
Hundida en la tremenda melancolía de un adiós, abro SKYPE, por nada. No esperaba a nadie ni buscaba a nadie. Al verte conectado te saludé y dije que iba pasando. Que gracias por tenerme en la cuenta Saludos. En toda la desorientación de esos momentos, en que la mente giraba hacia cualquier lado, se quedó la cuenta abierta, mientras me relamía en la frustración. De pronto un sonido de mensaje, no me atrevía a abrir, pero debía hacerlo. No tengo a nadie más allí. Eras tú que llamaba. Me dices que quieres mostrarme tu casa, que está amaneciendo, que son las seis. Me sorprendí tanto, que ni siquiera me preocupé por mi cara a esa hora de madrugada, casi las dos de la mañana. Y todo fue rápido. -Ven, Margarita, mira, esta es mi casa- y fue como si tomaras mi mano y me llevaras recorrerla. Era tu patio lleno de sol. Me mostrabas las flores, las plantas, los árboles y las gallinas en su corral que exigían su alimento y me repetías que me fijara en las uvas de un parrón que hacía de techo a un lugar en donde se reúnen a comer o a charlar. Hermosa casa encantada en el campo de tus padres y allí estaba tu madre, amable, bonita, sonriendo, levantada a las seis de la mañana y enviándome besitos, muchos besitos con su mano y su cara iluminada. Tú, en tu ya buen español, con acento muy especial, traducías a tu madre mi mensaje. Esto ha sido como una visión y me pregunto si fue un sueño, no, ha sido verdad y ha sucedido hace unos minutos. Desde un Continente tan lejano como el principio del mundo, tú me sacaste de un llanto callado, me transportaste hasta allí mismo donde estabas y pienso en Alicia en el país de las maravillas, que entré, no por el hueco de un árbol, si no por el túnel de mi noche hasta tu sol naciente, allá tan lejos, a donde mi imaginación no llegaba y gracias a ti, estuve allí. Ha sido más hermoso y más real que un viaje Astral. Después de ver todo lo que tu cámara podía mostrar, apareciste tú, enviando besos al igual que tu madre. Dijiste que allí no había Internet, que verías la posibilidad de conseguir en la ciudad un plan para que hablemos. Siento que la vida es generosa conmigo. Que el dolor es de este tamañito, que duró esta noche un pequeño ratito, comparado con la felicidad de abrir mis ojos y en vez de lágrimas, están llenos de tu luz desde ese lugar tan lejano. Un vez más, amigo, me colmas de emociones. Cada encuentro nuestro y han sido muy pocos, pero siempre se convierten en poesía para ti, para mí y en el caso de hoy, más que nada para mí. Volviste para decir con tu hermoso, pero extraño acento: Margarita, volveremos a hablar, estaremos en contacto.
Qué caprichosa es la vida. Qué títeres somos para ella. Estaba allá abajo y ahora me siento en la punta del Everest, gracias a ti que estabas allí para recogerme de donde yo me encontraba. No te nombro porque no pedí autorización, ni sabía que escribiría otra vez, pero estoy segura que no te molestaría. Eres mi amigo, el poeta que más admiro y quien vive más lejos de mí, pero esta noche te sentí más cercano que nadie y has sido para mí una respuesta de Dios.
[video=youtube;OmLNs6zQIHo]http://www.youtube.com/watch?v=OmLNs6zQIHo[/video]
Margarita
01/07/2014
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