Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus ojos,selva de fieras aguerridas.
De pájarostucanes coloridos.
De vitrauximpío a la mirada.
Son serenos,
como el océanosin viento
ni crujido y elmar paseando
burbujas en su cresta resurgida.
Son la húmeda lágrimacálida,
tan reales que alimentan,
con su formade almendra y
tan profundos
comoprecipicio deseable de kamikaze.
Son derelámpago y metal acústico.
Silencio deesfera que hablan con el dibujo.
Son el país deeximios pintores y
una raraprimavera.
observandosobre el hombro del invierno.
Son portalesde fábulas.
Paradojaspenetrables.
De latidosereno y espejo parpadeo,
donde habitaun páramo como destino,
en la cerradalevedad de la espuma en sueño reposan
De pájarostucanes coloridos.
De vitrauximpío a la mirada.
Son serenos,
como el océanosin viento
ni crujido y elmar paseando
burbujas en su cresta resurgida.
Son la húmeda lágrimacálida,
tan reales que alimentan,
con su formade almendra y
tan profundos
comoprecipicio deseable de kamikaze.
Son derelámpago y metal acústico.
Silencio deesfera que hablan con el dibujo.
Son el país deeximios pintores y
una raraprimavera.
observandosobre el hombro del invierno.
Son portalesde fábulas.
Paradojaspenetrables.
De latidosereno y espejo parpadeo,
donde habitaun páramo como destino,
en la cerradalevedad de la espuma en sueño reposan
y abiertos palpitan conla fuerza devorante de las sombras.