Tuus.- canto uno óaxlajun

Pantematico

Amargo el ron y mi antipática simpatía.
Tuus

tuus ba’ax ku ya’alik yéetel intención u ma’causar
su’utalil: tin wa’alaj tu volveríamos séeba’an.
Chan Balam sobre la mentira.

Canto uno óoxlajun.

Regresaba de entornos dominantes
penetrando la selva matizada
desdoblando mis fosas tan cambiantes
pensamientos ajenos me atizaban
en mi mente recuerdos peregrinos
mil tormentos de avernos se formaban.

La selva con fulgores acerinos
cambiaba a cada paso tropezado
adentrándome en cambios adivinos
la luz en la penumbra no ha cambiado
y regresa a mis ojos tan cansinos
al color tan brillante acostumbrado.

Extrañeza por luz tan delicada
son ya tantas las horas, no oscurece
selva de un verde eterno de alborada
detenido un lugar donde florece
un espacio de luz y fantasía
y en el centro de magia se aclarece.

Incierto me pregunte: ¿apostasía?
maravilla que mi vista descubre
del peligro que de antes advertía:
Un bello pueblo de ambiente salubre
claros colores perfuman la vista
mayo con flores en lunas de octubre.

Enlucidos en fulgor amatista
muros limpios y tersas las aceras
acabados sin una sola arista
una plaza con quisco y las canteras
pulidas y rayadas de tan finas
arreboladas de luces alberas.

Me adentre en esas calles acerinas
tan llenas de beático silencio
miles de hojas al viento bailarinas
discreto en esas calles sin comercio
sigiloso camine como escombro
respirando colores como incienso.

Voltee la mirada sobre mi hombro
y una frágil figura se vislumbra
atendiendo las fauces de mi asombro
encamine mis pasos en penumbra
al brillo de belleza y suave vida
hermosura que entero me deslumbra.

Su sonrisa ligera y recogida
inocente azabache en su mirada
y su cuerpo provoca gran envidia
voz de sencilla claridad cortada
su cabello de seda suaves rizos
y piel de terciopelo aceitunada.

Senos sublimes y muslos macizos
estrecho el talle figura de diosa
y el cruel imán de sus ojos mestizos
revisó mi alma en visión candorosa
sus palabras prudente fuego helado
permutaron mi conciencia borrosa.

¡Hoy los dioses te traen a mi lado!
dijo y su voz resonó en mi memoria
refugió el cuerpo en mi pecho calmado
sollozó en calma, con silencio y euforia
sus lágrimas dejaron abatido
mi corazón quebrantado en escoria.

Prometí febril cuidar su latido
a mi lado concluían sus problemas
si buscamos un lugar compartido
no me importa caer en anatemas
si se perdiera con hábito mi alma
esas lágrimas serán mis emblemas.

Ella sonrió y su talente era calma:
promete que estarás conmigo siempre,
yo prometí sin saber de la jalma
ella me dijo: no importa el urdiembre
ni asomo profano en este momento
que yo vivo allá junto a la curtiembre.

Fuimos a su casa, ofreció alimento
para mi, para el alma y para el cuerpo
la promesa estaba hecha no hay lamento
en casa en un rincón un negro cuervo
pieles curtidas con hilos de seda
pegado al muro disecado un ciervo.
 

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