EL IMIAMENSE
Poeta
Último poema de ella
Desde que te encontré
no he podido descifrarte,
vulnerar tu seguridad
encontrar una zona de confort:
Ni con un cerco prolongado
ni una catapulta estelar
ni con tijeras de podar
ni un desembarco anfibio
ni con bolas de demolición.
He perdido en el intento varias vidas
y si fuera un felino
habría garantizado al menos
seis repuestos originales.
Desde que te conozco
he confundido demasiado tiempo
tus mantas y tu sofá con un hogar,
y no lo eran:
Eran sólo colinas
donde palpar la tierra prometida,
una réplica del muro de Berlín
un infranqueable río de miel.
"Verás la tierra pero nunca será tuya"
-decía la mitad de mi gente-
la otra mitad, -yo incluido-
era más optimista.
Desde que te marchaste
no hablo con nadie de nosotros.
Guardo sólo para mi
los vis a vis con tu cama
los sitios de Madrid donde peleamos
los reencuentros inolvidables
y muchas, muchas despedidas.
EL IMIAMENSE COPYRIGHT 2018
Desde que te encontré
no he podido descifrarte,
vulnerar tu seguridad
encontrar una zona de confort:
Ni con un cerco prolongado
ni una catapulta estelar
ni con tijeras de podar
ni un desembarco anfibio
ni con bolas de demolición.
He perdido en el intento varias vidas
y si fuera un felino
habría garantizado al menos
seis repuestos originales.
Desde que te conozco
he confundido demasiado tiempo
tus mantas y tu sofá con un hogar,
y no lo eran:
Eran sólo colinas
donde palpar la tierra prometida,
una réplica del muro de Berlín
un infranqueable río de miel.
"Verás la tierra pero nunca será tuya"
-decía la mitad de mi gente-
la otra mitad, -yo incluido-
era más optimista.
Desde que te marchaste
no hablo con nadie de nosotros.
Guardo sólo para mi
los vis a vis con tu cama
los sitios de Madrid donde peleamos
los reencuentros inolvidables
y muchas, muchas despedidas.
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