ricky lagarto
Poeta recién llegado
"Umbral"
Dime que sientes al no poder despertar de un sueño
tan profundo como el abismo de tu conciencia.
Dime que piensas al tener tu piel reseca, tu alma gris
y tu fe desecha.
Dime cuantas noches haz llorado por alguien que en su
mundo no vales ni la pena mencionar.
Porque el invierno es tan largo que se multiplica más
con esa soledad tan traicionera y llena de mediocridad.
Hoy tiemblan tus manos de ansiedad y estas a nada
de perecer como un sucio animal que nadie ha vuelto
abrazar.
El cielo se cae y las calles están inundadas de neblina
solo tú y la maldita suerte de toda tu vida te hace compañía.
Tus pies pesan como si levantaras todas tus penas en
cada paso que das en los caminos que elegiste al azar.
Estas sudando y te arden tus ojos, tus parpados caen como
guillotinas cortando en breves pedazos tu existencia.
Esta ahí sin moverte, nada pasa, nada ocurre, piensas lo
mismo de que todo se solucionan si encontramos un trágico
final.
Miras atrás y comienzas a deducir la lógica de tus locuras
y vuelves a la misma estupidez de sentirte otra persona
mejor.
Como si un perdón valiera oro y como si tu sinceridad ni tu
mismo te la crees.
Golpeas con todas tus fuerza los puños contra el suelo
tus huesos crujen y tus manos se desangran.
Gritas maldiciendo a fuerzas superiores que nunca entenderás.
Caes derrotado y despiertas siendo otro distinto buscando
un tan fácil y sacrificado comienzo y el mismo destino fatal.
Dime que sientes al no poder despertar de un sueño
tan profundo como el abismo de tu conciencia.
Dime que piensas al tener tu piel reseca, tu alma gris
y tu fe desecha.
Dime cuantas noches haz llorado por alguien que en su
mundo no vales ni la pena mencionar.
Porque el invierno es tan largo que se multiplica más
con esa soledad tan traicionera y llena de mediocridad.
Hoy tiemblan tus manos de ansiedad y estas a nada
de perecer como un sucio animal que nadie ha vuelto
abrazar.
El cielo se cae y las calles están inundadas de neblina
solo tú y la maldita suerte de toda tu vida te hace compañía.
Tus pies pesan como si levantaras todas tus penas en
cada paso que das en los caminos que elegiste al azar.
Estas sudando y te arden tus ojos, tus parpados caen como
guillotinas cortando en breves pedazos tu existencia.
Esta ahí sin moverte, nada pasa, nada ocurre, piensas lo
mismo de que todo se solucionan si encontramos un trágico
final.
Miras atrás y comienzas a deducir la lógica de tus locuras
y vuelves a la misma estupidez de sentirte otra persona
mejor.
Como si un perdón valiera oro y como si tu sinceridad ni tu
mismo te la crees.
Golpeas con todas tus fuerza los puños contra el suelo
tus huesos crujen y tus manos se desangran.
Gritas maldiciendo a fuerzas superiores que nunca entenderás.
Caes derrotado y despiertas siendo otro distinto buscando
un tan fácil y sacrificado comienzo y el mismo destino fatal.
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