Me desperté con 20 y 20.
Me miré al espejo,
(algo más viejo que ayer).
Ya no pude besar tus párpados
a última hora de la aurora.
Te susurré al oído
un poema desmedido,
sin rima asonante,
con complejo de
susurro errante
que no supo
arañarte el corazón.
Abracé al Dios del ahora,
del presente absoluto,
del futuro incierto,
del pasado que no existe
y que por fin olvidé.
Hoy, a mis 20 y 20
sólo miro atrás
para buscar aquellos
ojos grises
que no sé donde estarán.
MIGUEL PANDUJAR
Me miré al espejo,
(algo más viejo que ayer).
Ya no pude besar tus párpados
a última hora de la aurora.
Te susurré al oído
un poema desmedido,
sin rima asonante,
con complejo de
susurro errante
que no supo
arañarte el corazón.
Abracé al Dios del ahora,
del presente absoluto,
del futuro incierto,
del pasado que no existe
y que por fin olvidé.
Hoy, a mis 20 y 20
sólo miro atrás
para buscar aquellos
ojos grises
que no sé donde estarán.
MIGUEL PANDUJAR