abandes
Poeta recién llegado
Su corazón,
como una suave esponja,
había absorbido tanto dolor,
tanta tristeza y tanto soñar
en la soledad de sus años.
Guardaba atiborrado tanto,
pero tanto, tanto sentimiento
dentro de ese frágil corazón.
Que fue con un abrazo,
inesperado, pero tan, tan poderoso,
y así de sorpresivo como necesario,
cuando, por fin,
conmovido al extremo de reventar
y sin oponer resistencia alguna ante el embiste,
que la esponja irremediablemente se encogió.
Y allí, sumergido en el océano de ese abrazo,
todo ese pasado almacenado,
que en antaño disimulaba con su risueño andar,
por sus ojos y por cada uno de sus poros,
sin remedio y sin oponer resistencia alguna,
ante el mundo a cántaros se filtró.
Y así va la historia
de esa vez cuando lloró,
cuando un pequeño abrazo,
de un pequeño y noble ser,
provocó esa furiosa tempestad
que el mundo entero inundó.
como una suave esponja,
había absorbido tanto dolor,
tanta tristeza y tanto soñar
en la soledad de sus años.
Guardaba atiborrado tanto,
pero tanto, tanto sentimiento
dentro de ese frágil corazón.
Que fue con un abrazo,
inesperado, pero tan, tan poderoso,
y así de sorpresivo como necesario,
cuando, por fin,
conmovido al extremo de reventar
y sin oponer resistencia alguna ante el embiste,
que la esponja irremediablemente se encogió.
Y allí, sumergido en el océano de ese abrazo,
todo ese pasado almacenado,
que en antaño disimulaba con su risueño andar,
por sus ojos y por cada uno de sus poros,
sin remedio y sin oponer resistencia alguna,
ante el mundo a cántaros se filtró.
Y así va la historia
de esa vez cuando lloró,
cuando un pequeño abrazo,
de un pequeño y noble ser,
provocó esa furiosa tempestad
que el mundo entero inundó.