Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal

IMAGEN DE LA RED
Con ella me cruzaba cada día
pero mis ojos ciegos se mostraban,
y en el encanto nunca reparaban
de su gesto de amor y picardía.
A menudo mi espacio transgredía,
sus manos con la mías se rozaban,
la mirada sus ojos me clavaban
y el mensaje, patente, no mentía.
La luz iluminó mi mente oscura,
como el rayo en la noche refulgente,
viendo de su belleza la frescura.
Y como en arrebato de locura
nos fundimos en beso tan ardiente
que en nuestro pensamiento fiel perdura.
Con ella me cruzaba cada día
pero mis ojos ciegos se mostraban,
y en el encanto nunca reparaban
de su gesto de amor y picardía.
A menudo mi espacio transgredía,
sus manos con la mías se rozaban,
la mirada sus ojos me clavaban
y el mensaje, patente, no mentía.
La luz iluminó mi mente oscura,
como el rayo en la noche refulgente,
viendo de su belleza la frescura.
Y como en arrebato de locura
nos fundimos en beso tan ardiente
que en nuestro pensamiento fiel perdura.