Simón333
Poeta asiduo al portal
Joven murió el poeta
porque su sangre era la tierra
y la tierra le estaba llamando,
con la túnica del silencio
recortándose majestuoso
en el sinfín del ocaso.
Bendita la sequedad del desierto,
benditos los montes
bañados en sudor negro,
maldito el fúsil
que vomitó en tu pecho.
García Lorca
derramados en tu silencio
la patria aún llora
el que no estés hoy con ellos.
Joven murió el poeta
en los montes de España
en la injusta curva del destino,
la orden que es emanada
la muerte galopando
un día cualquiera
a eso de las cinco tarde
asomada a tu vera.
Su poesía
única culpable y testigo
igual destino al de Hernández,
en esa España arrasada, sumida,
en las horas del desconcierto.
Y la muerte vino
porque la estaba esperando
con su inspiración amortajada
cuando la España entera fue enlutada.
Poeta del Levante,
poeta del canto abierto,
lúcido de rayos y truenos
acabaroncon tu canto
más no hirieron tus sonetos.
Las cuerdas tocaron su partida
pero también estaban muertas,
los clarines anunciaron su llegada,
y eran los clarines el canto del pueblo
que recibian a Federico García Lorca
muerto en la España obscura...
La misma España de Cervantes
Simón Reyes
porque su sangre era la tierra
y la tierra le estaba llamando,
con la túnica del silencio
recortándose majestuoso
en el sinfín del ocaso.
Bendita la sequedad del desierto,
benditos los montes
bañados en sudor negro,
maldito el fúsil
que vomitó en tu pecho.
García Lorca
derramados en tu silencio
la patria aún llora
el que no estés hoy con ellos.
Joven murió el poeta
en los montes de España
en la injusta curva del destino,
la orden que es emanada
la muerte galopando
un día cualquiera
a eso de las cinco tarde
asomada a tu vera.
Su poesía
única culpable y testigo
igual destino al de Hernández,
en esa España arrasada, sumida,
en las horas del desconcierto.
Y la muerte vino
porque la estaba esperando
con su inspiración amortajada
cuando la España entera fue enlutada.
Poeta del Levante,
poeta del canto abierto,
lúcido de rayos y truenos
acabaroncon tu canto
más no hirieron tus sonetos.
Las cuerdas tocaron su partida
pero también estaban muertas,
los clarines anunciaron su llegada,
y eran los clarines el canto del pueblo
que recibian a Federico García Lorca
muerto en la España obscura...
La misma España de Cervantes
Simón Reyes
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