Teo Moran
Poeta fiel al portal
Un día no muy lejano cuando me muera
dormitarán los granos del trigo maduros
en la molondra de la espiga desnuda,
y delante danzarán los garabatos de los pinos
junto a la orilla del camino por donde me pierdo,
y me mirarán un día tras otro con afecto,
alentarán a mi alma para que salto a salto
igual que un cervatillo retoza por los helechos.
Un día no muy lejano cuando me muera
sé que habrá días que solo seré un recuerdo,
que dormitaré para no despertar del sopor,
de la melodía perenne de la cigarra oscura,
en la constancia de su cadencia inacabada
y tañaré las agujas de los pinos con mis dedos,
sonará su réquiem con los pétalos del tomillo
y en el aire un frío aroma a trigo y a romero.
Un día no muy lejano cuando me muera
vibrarán las ondas solitarias en medio del cauce,
temblarán los reflejos ajados de mi alma cristalina
mientras verdea en los lomos afilados del barbo,
sobre las piedras labradas por el salmo del río,
en las hojas de los chopos marchitos y otoñales
y siento morir a mi corazón con cada latido,
veo a la muerte abrirse camino sobre su lecho
porque quiere ser gota y perdurar en el tiempo.
Un día no muy lejano cuando me muera
vagaré por un camino sinuoso y eterno,
miraré a los girasoles atentos y abstraídos,
como sus rostros amarillentos observan en el cielo
la silueta de la golondrina inerte con su vuelo,
como los girasoles escuchan la melodía de sus alas
mientras la golondrina va en pos del amor
que crece con el batir de sus alas en mi sueño
porque bien sé que sin ellas solo soy un muerto.
Un día no muy lejano cuando me muera,
cuando el mundo sea parte de mi ajada piel
en el instante sereno y tranquilo que nos hace humanos,
cuando mire a mi alrededor y solo vea a tu rostro
y entienda que esta vida mereció la pena,
que aún en el fracaso, este me llevó hasta tu puerta,
sabré amor mío que la muerte es solo la cosecha
que agostará al trigo ya granado en el campo eterno,
y junto a las sonrojadas y alegres amapolas
tarde o temprano seré pan o de nuevo semilla,
seré parte indivisible de tu radiante alma,
y te amaré mi golondrina que vas en pos del amor
bajo los pétalos amarillos de los girasoles,
y te esperaré aquí a la vera del inmortal camino
amor mío un día no muy lejano cuando me muera…