adolfo vilatte l.
Poeta recién llegado
Fueron siempre muy rudas mis jornadas
y amargo el pan que en ellas coseché.
Siempre encontró mi vacilante pié
agreste monte y cuestas empinadas.
Brotó de mis heridas mal vendadas
sangre y dolor que nunca escatimé;
pero la lucha agigantó mi fé
hasta en las horas más desesperadas.
Cuando la noche más negra se cernía
borrando del camino mi esperanza,
una luz, que a lo lejos se distinguía,
Decía; ten valor...avanza...avanza...
¡Que importan los esfuerzos por llegar,
si allí te espera el cielo de tu hogar!
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y amargo el pan que en ellas coseché.
Siempre encontró mi vacilante pié
agreste monte y cuestas empinadas.
Brotó de mis heridas mal vendadas
sangre y dolor que nunca escatimé;
pero la lucha agigantó mi fé
hasta en las horas más desesperadas.
Cuando la noche más negra se cernía
borrando del camino mi esperanza,
una luz, que a lo lejos se distinguía,
Decía; ten valor...avanza...avanza...
¡Que importan los esfuerzos por llegar,
si allí te espera el cielo de tu hogar!
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