macayos
Poeta adicto al portal
En un camino perdido
que terminaba en la nada,
mi combustible gastaba
hasta que el mismo acabara.
y mi historia transportara
a un pozo hediondo y podrido.
En la última parada
de esta tétrica carretera
ya el hedor merodeaba
y la bruja que atendía,
fea sin dientes me escupía,
y entre eructos me decía
que del pozo nadie volvía.
Pero desde un rincón yo noté
dos lucecitas doradas;
eran los ojos de un hada
que a mi alma buscaba
para devolverme ese amor
que en manos de una mujer
quedó después de robarlo
de mi lento corazón
que creyó en su pasión
pero en sus garras cayó.
que terminaba en la nada,
mi combustible gastaba
hasta que el mismo acabara.
y mi historia transportara
a un pozo hediondo y podrido.
En la última parada
de esta tétrica carretera
ya el hedor merodeaba
y la bruja que atendía,
fea sin dientes me escupía,
y entre eructos me decía
que del pozo nadie volvía.
Pero desde un rincón yo noté
dos lucecitas doradas;
eran los ojos de un hada
que a mi alma buscaba
para devolverme ese amor
que en manos de una mujer
quedó después de robarlo
de mi lento corazón
que creyó en su pasión
pero en sus garras cayó.