juglar01
Poeta fiel al portal
Cuando seguro marchaba, surcando hacia el horizonte
en la línea de ecuador, por un costado ladea
un boquete en estibor, trazado desde Caronte
hiere al enorme gigante, que rechina y lagrimea
como coloso de roca, débiles piernas de barro
el afectado mogote, en otro tiempo soberbio
se convierte poco a poco, en miserable cacharro
y lastimero agoniza, perdiendo su fuerza y nervio
suripantas coordinantes, nerviosas y alborotadas
lanzan todos sus anzuelos, queriendo atrapar idiotas
y algunos ganchos plumeros, llenan planas atestadas
de auxilios tontos y sosos, que botan como pelotas
reviven desesperados, del almacén general
marineros ya difuntos, secos y desencajados
haciéndolo aparecer, cual glorioso despertar
y mezclan entre basura, cien zombies acartonados
huyen buenos marineros, abandonando la nave
gente con algo de sesos, mira lo que avecina
algunos aún valiosos, de los que de barcos sabe
no dejan ahogar sus plumas, en la nave que se inclina
gime el gigante de ayer, que se achica como enano
crujen dolidos maderos, que se pudrieron completos
esfuerzos desesperados, de lo que fue un mundo ufano
hoy se entierran con su lodo, en los mares de los muertos
en la línea de ecuador, por un costado ladea
un boquete en estibor, trazado desde Caronte
hiere al enorme gigante, que rechina y lagrimea
como coloso de roca, débiles piernas de barro
el afectado mogote, en otro tiempo soberbio
se convierte poco a poco, en miserable cacharro
y lastimero agoniza, perdiendo su fuerza y nervio
suripantas coordinantes, nerviosas y alborotadas
lanzan todos sus anzuelos, queriendo atrapar idiotas
y algunos ganchos plumeros, llenan planas atestadas
de auxilios tontos y sosos, que botan como pelotas
reviven desesperados, del almacén general
marineros ya difuntos, secos y desencajados
haciéndolo aparecer, cual glorioso despertar
y mezclan entre basura, cien zombies acartonados
huyen buenos marineros, abandonando la nave
gente con algo de sesos, mira lo que avecina
algunos aún valiosos, de los que de barcos sabe
no dejan ahogar sus plumas, en la nave que se inclina
gime el gigante de ayer, que se achica como enano
crujen dolidos maderos, que se pudrieron completos
esfuerzos desesperados, de lo que fue un mundo ufano
hoy se entierran con su lodo, en los mares de los muertos