Frank Paul
Poeta recién llegado
UN GRITO EN EL SILENCIO
Había llegado la medianoche
y no llegaba mi amada
escuché que alguien silbaba
una melodía encantada.
Me acerqué a la ventana
lentamente sin miedo
pero solo era el viento
que con las hojas jugaba.
Triste al saber que no llegaba
me puse a leer sus poemas
que me dedicó enamorada
en las noches de luna llena.
Con una lagrima en mi mejilla
comencé a recordarla
en cada verso que leía
me imaginé amándola.
De repente tocaron la puerta
envuelto entre la niebla
de nostalgia sedienta
salí de inmediato a verla.
Al abrir la puerta grité: TE AMO
pero me di cuenta de algo extraño
que la persona parada no era ella
era la sombra de un personaje raro.
Era un tipo alto vestido de negro
con un sombrero que movía el viento
con una sonrisa sarcástica
me miraba en medio del miedo.
Lo miré y le pregunté por mi amada
aguantando las lágrimas
y de repente soltó una carcajada
que me cubrió de llamas.
Me empujo y pasó hacia la sala
diciendo yo soy a quien buscabas
yo soy tu sueño de venganza
yo soy esa flor que regabas.
No comprendí sus palabras
le pregunté por ella y me dijo
yo me llevé a tu amada
un día como hoy en la nada.
Enfurecido lo invité a salir
el repetía que se la había llevado
lo agarré fuertemente del brazo
quería sacarlo de inmediato.
Pero al tocarlo sentí escalofrío
el terror se adueñó de mis sentidos
no pude más
era un témpano frío, muy frío.
Lo solté y al mirarlo de frente
me di cuenta que era la muerte
un ser enfermo entre la suerte
de un alma inocente.
Comencé a gritar con agonía
repitiendo el nombre de mi querida
entonces me invadió la valentía
le reproché el porqué de su venida.
Me habló acerca del destino
y que ella era su delirio
pero solo esperaba el momento
para alejarla de mi camino.
De repente el odio aflora
recordando lo vivido
tomé el arma entre la cólera
y en mi cabeza disparé un tiro.
Y al despertar en mi cama
me di cuenta que no era un sueño
porque ella estaba a mi lado
entre las sombras del viento.
Ella en el lecho
mirándome me dijo: amor he muerto
y observando el esqueleto
se escucho un grito en el silencio.
y no llegaba mi amada
escuché que alguien silbaba
una melodía encantada.
Me acerqué a la ventana
lentamente sin miedo
pero solo era el viento
que con las hojas jugaba.
Triste al saber que no llegaba
me puse a leer sus poemas
que me dedicó enamorada
en las noches de luna llena.
Con una lagrima en mi mejilla
comencé a recordarla
en cada verso que leía
me imaginé amándola.
De repente tocaron la puerta
envuelto entre la niebla
de nostalgia sedienta
salí de inmediato a verla.
Al abrir la puerta grité: TE AMO
pero me di cuenta de algo extraño
que la persona parada no era ella
era la sombra de un personaje raro.
Era un tipo alto vestido de negro
con un sombrero que movía el viento
con una sonrisa sarcástica
me miraba en medio del miedo.
Lo miré y le pregunté por mi amada
aguantando las lágrimas
y de repente soltó una carcajada
que me cubrió de llamas.
Me empujo y pasó hacia la sala
diciendo yo soy a quien buscabas
yo soy tu sueño de venganza
yo soy esa flor que regabas.
No comprendí sus palabras
le pregunté por ella y me dijo
yo me llevé a tu amada
un día como hoy en la nada.
Enfurecido lo invité a salir
el repetía que se la había llevado
lo agarré fuertemente del brazo
quería sacarlo de inmediato.
Pero al tocarlo sentí escalofrío
el terror se adueñó de mis sentidos
no pude más
era un témpano frío, muy frío.
Lo solté y al mirarlo de frente
me di cuenta que era la muerte
un ser enfermo entre la suerte
de un alma inocente.
Comencé a gritar con agonía
repitiendo el nombre de mi querida
entonces me invadió la valentía
le reproché el porqué de su venida.
Me habló acerca del destino
y que ella era su delirio
pero solo esperaba el momento
para alejarla de mi camino.
De repente el odio aflora
recordando lo vivido
tomé el arma entre la cólera
y en mi cabeza disparé un tiro.
Y al despertar en mi cama
me di cuenta que no era un sueño
porque ella estaba a mi lado
entre las sombras del viento.
Ella en el lecho
mirándome me dijo: amor he muerto
y observando el esqueleto
se escucho un grito en el silencio.