Evelyn21
Poeta que no puede vivir sin el portal
Se pasan los días, que se hacen semanas, y estas a su vez se vuelven meses, años, vidas.
Se pasan instantes, momentos, recuerdos, pasados, presentes, futuros.
Se pasa hasta la línea de esta realidad insolente que se impone y a la que yo me revelo.
Sigo viviendo del hechizo de una noche inconcreta
que amarró mi corazón al latido de tu nombre.
Por eso. . .
Cada día le explico a mi necesidad tu ausencia
y repliego en vano estas ansias de tu aire.
Paso el tiempo convenciéndome sobre lo sano que es extrañarte con medida.
Así que. . .
Me doy un minuto para pensarte, tal vez dos para quererte, y otros diez para soñarte.
Cada día le explico a mi necesidad tu ausencia
y repliego en vano estas ansias de tu aire.
Paso el tiempo convenciéndome sobre lo sano que es extrañarte con medida.
Así que. . .
Me doy un minuto para pensarte, tal vez dos para quererte, y otros diez para soñarte.
Luego. . .
Tomo una hora para dibujarte en mis paredes,
dos más para contarte mis suspiros,
tres para desvestir mis demonios a tus pies.
Cuatro para convencernos mientras sonríes, que mi locura es momentánea y adictiva,
diez para hablarnos, para decirnos todas esas cosas tontas pero divertidas,
te hablo y tu respiras, y entre líneas tú me besas y me tocas.
(Yo imagino que lo haces)
dos más para contarte mis suspiros,
tres para desvestir mis demonios a tus pies.
Cuatro para convencernos mientras sonríes, que mi locura es momentánea y adictiva,
diez para hablarnos, para decirnos todas esas cosas tontas pero divertidas,
te hablo y tu respiras, y entre líneas tú me besas y me tocas.
(Yo imagino que lo haces)
Y así . . .
Llego a la noche y me animo con tu esencia, saco de mis bolsillos tu voz y la dejo vagar a gusto por mi habitación, me deleito en ella, la escucho atentamente hasta que su sonido me llena de magia y me deja tenerte en mis sueños.
Compongo y descompongo mi mundo desordenadamente y en cada esquina siempre estás tú.
Sin premeditarlo sigo convenciéndome de sentirte, de pensarte, de quererte y amarte, pero siempre controladamente para no sucumbir ante la angustia, dedicando para hacerlo, solo un instante de cada parpadeo.
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