Un juego

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
para descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al cual el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste, y sentir amor,
que no te has ido, que todo ha sido un juego…

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Due® 21/08/09
 
Última edición:
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
a descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta y cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al que el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste,
y sentir amor, que no te has ido, que todo ha sido un juego…
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Due® 21/08/09
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
a descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta y cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al que el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste,
y sentir amor, que no te has ido, que todo ha sido un juego…
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Due® 21/08/09
Francisco; siempre te las arreglas para darle a esas ausencias un toque de magia. Esta vez entre sueño y realidad en tu juego de delirio. Saludos cordiales para ti.
 
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
para descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al cual el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste, y sentir amor,
que no te has ido, que todo ha sido un juego…

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Due® 21/08/09
Novedad para sentir en ese delirio donde el amor
ha sido concluido por tiempos y espacios que no
se pueden abarcar.
una esencia de obra que deja como un sinsentido
en esos ambitos donde el alma se pregunta.
felicidades y saludos de luzyabsenta
 
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
para descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al cual el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste, y sentir amor,
que no te has ido, que todo ha sido un juego…

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Due® 21/08/09
Razonamientos bellamente poéticos que enlazan la nostalgia con la poesía. Me ha encantado enteramente este juego entre la distancia y el tiempo que mueve con mucho sentir a las ideas. Saludos cordiales.
 
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
para descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al cual el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste, y sentir amor,
que no te has ido, que todo ha sido un juego…

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Due® 21/08/09


Excelentes versos cargados de nostalgia y añoranza. Un placer la lectura. Saludos.
 
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
para descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al cual el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste, y sentir amor,
que no te has ido, que todo ha sido un juego…

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Due® 21/08/09
Ayyy Francisco, rezuman melancolía estos esperanzados y al mismo tiempo bellos y sentidos versos, su nostalgia se deja sentir en el corazón que mimetiza esa angustia de la distancia y el tiempo . Me ha encantado leerte. Besazos con admiración y cariño...muááácks...
 
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
para descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al cual el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste, y sentir amor,
que no te has ido, que todo ha sido un juego…

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Due® 21/08/09
Que belleza querido amigo!!!
Nostalgia hecha verbo
Combinas con pericia dos emociones antagónicas, con el toque de tu pluma mágica, logrando un poema maravilloso.
Muy agradable lectura.
Placer inmenso recorrer esta senda de tus versos
Un mega abrazo Francisco
Camelia
 
En este juego de la distancia y tiempo,
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te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
para descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al cual el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste, y sentir amor,
que no te has ido, que todo ha sido un juego…

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Due® 21/08/09


Impecable lectura.

Una expresión maravillosa que he disfrutado.


Un saludo

RJL
 
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
para descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al cual el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste, y sentir amor,
que no te has ido, que todo ha sido un juego…

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Due® 21/08/09
Muy bueno, una sutil melancolía recorre tus versos y se me lleva con ella, cuando alguíen se va sin remedio todos hemos jugado alguna vez a ese juego de imaginar que vuelve, tú lo has escrito muy bello como acostumbras. Un abrazo tocayo Francisco. Paco.
 
En este juego de la distancia y tiempo,
se nos han ido escurriendo cosas,
es como si estuvieras ocultándote
en la sala detrás de la cortina mientras
te busco esperanzado de saber que estás ahí,
de que no te has ido, y que no te hayas ido,

enredándome cómplice de la esperanza
para llamarte sin voces ni palabras por tu nombre,
y decirte –sal amor, nuevamente has ganado-,
y gritar desde la inmensidad de los silencios
que no te encuentro, que no estás, y seguir
sin renunciar al juego hasta sentir que cae la noche,

y sentarme entre versos que invento
para descubrir tu paradero al escuchar atrás
de la ventana el sutil silencio de la luna
que se asoma y sonríe y se apena,

sentir que no te has ido, que de un momento
a otro abrirás la puerta cual si no pasara nada
y entre bromas y sonrisas preguntaras
¿dónde estás? ¿qué estás haciendo?

y decirte, amor, que estoy aquí reescribiéndome
la vida para no olvidarte, ocultando a tu mirada el reloj
al cual el tiempo le crucificó las manecillas el día que entró
la primavera y partiste con sus cantos y sus lluvias
y el camino sin retorno adornado con sus flores,

juego solo a delirar de nuevo y saber que no te has ido,
a sentirte aquí a mi lado en el aire que respiro,
mirándome en mis propios ojos, territorio tuyo
en donde vives, acariciándome con ansiedad las manos
que es el último bastión donde estuviste, y sentir amor,
que no te has ido, que todo ha sido un juego…

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Due® 21/08/09

Que se haga realidad lo que su pensamiento quiere, mi compa. Bellas letras. Un saludo cordial.
 
Nadie, pero nadie puede escribir a la melancolia como usted querido amigo, hasta dan ganas de estar triste todos los días...
Chinnnnnnnnn pos' donde anda, se le extraño un chorro. Hace unos días regale todos los besos de fresa, pero me quede con este para usted...

Besito de fresa en un abrazo regio,

REGRESE!! pleaseeeee
 

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