Pensé que nunca más volvería a sonreír desde el fondo de mi alma, y que las heridas jamás cicatrizarían. Pero hoy sólo veo las llagas que me restan de un pasado que ya no me estima. No olvido los sucesos, pues ellos arrebataron mi inocencia. Pero río desde el fondo de mi corazón con alegría.Mas no deseo olvidar lo ocurrido, pues de ellos aprendí a valorar el calor de un abrazo, la emoción de una sonrisa, la ilusión de un primer beso y la pasión de una caricia; que Dios siempre está presente y Él nunca me falla y no decepcionar a personas que realmente me aman.
Última edición: