
Un óxido especial
En una de sus justas
el caballero observó
como se oxidaba el peto
y los guantes de su armadura,
recordó que luchó contra
un tritón y al salir del mar
su armadura no secó;
por eso la reacción
química se manifestó.
Pero era un oxido especial,
que no solo corroía el metal,
y su espada ya no era letal;
al escudo lo ablandaba,
ebullía y no terminaba.
era tan fuerte que la malla
que usaba traspasaba
y en su carne hacía yagas.
La invasión del compuesto
se difundía como un gas,
se esparcía a las canilleras,
rodilleras, botas y faldón
de la protección.
En esas un hada lo vio
y con un conjuro mágico
detuvo la reacción
y solo le pidió que
la acompañara
en pegaso para derrotar
a un gigante que maltrataba
las ninfas del bosque.
Aunque era frondio el ser
y él estaba débil
lo hizo enloquecer.
Al terminar el hada le dijo:
-Solo tu princesa sanará
tu cuerpo de lo que te sucedió,
yo solo lo detuve el óxido,
ahora ve al castillo y búscala
o tu cuerpo terminará podrido.
®Carlos Andrés, 28-12-2023®