AgioNIMO
NEMO
¡Ay!, se me ha vuelto a morir otro amor,
¡Ay de mí!, ¿qué traje de luto escogeré para la ocasión?
me sobran los bolígrafos y papeles para pintar,
bueno ¿qué título levará el cuadro que iré a dibujar?
Pienso, en la primera vez, la suerte cuando te vi,
después, en cómo empezó, este surgir que rompí,
ahora, en el platillo de fondo, para la pena digerir,
en fin, a futuro sabré, el cómo a tu vida interrumpir.
A tu protagonismo puesto entre mis manos,
no vale de nada competir quien es “el malo”,
ya que pierdo a propósito, revolcándome al rincón,
y así quitar el rencor, de haber nacido en el lado sano.
Me lo tomo con calma, aunque me rasque cual sarna,
visualizando tu cuerpo perverso, vaya fuente de versos,
por mi gustosamente seria encadenado esclavo de besos,
y en vez de recibir pan y migajas, palmeadas a tu culo ¡darla!
¡Habla!, del niño que se da de escritor maldito,
que bendecido de tu olor, caído en control y cariño
discernido, si estar contigo por sentir lo que digo,
o desbordar el camino que sigo por ti enloquecido.
¡Ay de mí!, ¿qué traje de luto escogeré para la ocasión?
me sobran los bolígrafos y papeles para pintar,
bueno ¿qué título levará el cuadro que iré a dibujar?
Pienso, en la primera vez, la suerte cuando te vi,
después, en cómo empezó, este surgir que rompí,
ahora, en el platillo de fondo, para la pena digerir,
en fin, a futuro sabré, el cómo a tu vida interrumpir.
A tu protagonismo puesto entre mis manos,
no vale de nada competir quien es “el malo”,
ya que pierdo a propósito, revolcándome al rincón,
y así quitar el rencor, de haber nacido en el lado sano.
Me lo tomo con calma, aunque me rasque cual sarna,
visualizando tu cuerpo perverso, vaya fuente de versos,
por mi gustosamente seria encadenado esclavo de besos,
y en vez de recibir pan y migajas, palmeadas a tu culo ¡darla!
¡Habla!, del niño que se da de escritor maldito,
que bendecido de tu olor, caído en control y cariño
discernido, si estar contigo por sentir lo que digo,
o desbordar el camino que sigo por ti enloquecido.