Un sábado de feria.

Albertyo Moliendo

Poeta recién llegado
Mi faz reflejada en un cristal
que da a la plaza vagabunda
deja la intimidad sin lumbra
por mi mirada color abisal.

Es de noche y he de escribir
para poder salir a drogarme
creyéndome una pizca feliz.
Gracias a Dios, una desgracia
viene a ayudarme.

"Esta viejo el gato, no lucha"
Mi madre lavándole lento
maternalmente en la ducha.
"Está cada vez más muerto".

Que inmensa culpa,
pero más compasión
por la laica tundra
de civilización.

"Está cada vez más muerto"
Yo respondí, jocoso, yo.
"Por favor, la última Alberto,
que ya tengo cincuenta y dos
y te parece lento el tiempo,
pero lo que hay entre tú y yo
es un seco azote de viento".
Abrazo trascendetal, telón;
"Te quiero, lo siento".

Un mensaje anónimo
y, por clandestino, sincero:
"Tienes tres décadas
para poder huir del lecho,
o acabarás en la ciénaga
de haber perdido el vuelo".

Ya esa sobervia
no la veo señalándome,
pero le pregunto serio
por las reglas de este baile:
"Perdona, cielo,
¿es verdad lo del viaje?
¿Puedo fracasar y viejo
sentirme responsable?
¿No será tal sutil sesgo
cuál hace al alma tan loable?"

Tengo miedo,
tengo miedo
madre.
 
Última edición:
Mi faz reflejada en un cristal
que da a la plaza vagabunda
deja la intimidad sin lumbra
por mi mirada color abisal.

Es de noche y he de escribir
para poder salir a drogarme
creyéndome una pizca feliz.
Gracias a Dios, una desgracia
viene a ayudarme.

"Esta viejo el gato, no lucha"
Mi madre lavándole lento
maternalmente en la ducha.
"Está cada vez más muerto".

Que inmensa culpa,
pero más compasión
por la laica tundra
de civilización.

"Está cada vez más muerto"
Yo respondí, jocoso, yo.
"Por favor, la última Alberto,
que ya tengo cincuenta y dos
y te parece lento el tiempo,
pero lo que hay entre tú y yo
es un seco azote de viento".
Abrazo trascendetal, telón;
"Te quiero, lo siento".

Un mensaje anónimo
y, por clandestino, sincero:
"Tienes tres décadas
para poder huir del lecho,
o acabarás en la ciénaga
de haber perdido el vuelo".

Ya esa sobervia
no la veo señalándome,
pero le pregunto serio
por las reglas de este baile:
"Perdona, cielo,
¿es verdad lo del viaje?
¿Puedo fracasar y viejo
sentirme responsable?
¿No será tal sutil sesgo
cuál hace al alma tan loable?"

Tengo miedo,
tengo miedo
madre.

Tengo miedo,
tengo miedo
madre.

Gran placer la lectura, saludos Albertyo Moliendo
 

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