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Un toque de gracia en el quirófano

Antonio del Olmo

Poeta que considera el portal su segunda casa
UN TOQUE DE GRACIA EN EL QUIRÓFANO
Relato basado en hechos reales

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Me gustaron los nuevos gorros de los sanitarios que me operaron en el quirófano, dan un toque alegre y quitan dramatismo con sus estampados de colorines. Dicen que estas prendas empezaron a utilizarse solo con los niños y ahora sirven para todos.

Yo también me sentí como un niño desvalido cuando me dejaron tan desnudo como vine al mundo antes de anestesiarme. Creo que todos nos sentimos niños indefensos en ocasiones como esta. ¡Cuánto desearíamos tener a nuestra madre cuidándonos! Siempre conservamos algo del niño que fuimos, somos humanos inacabados. Pese a todo, me tranquilicé pensando que mi existencia se extiende en todos los seres que amo, más allá de ese cuerpo profundamente dormido que yacería en el quirófano.

Dije a la cirujana, bromeando, que me gustaba más su gorro que el mío. Me habían puesto un gorro sintético verde, con una cinta elástica, para cubrir solo mis escasos cabellos. Así me tranquilicé también, riéndome de mí mismo.
 

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UN TOQUE DE GRACIA EN EL QUIRÓFANO
Relato basado en hechos reales

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Me gustaron los nuevos gorros de los sanitarios que me operaron en el quirófano, dan un toque alegre y quitan dramatismo con sus estampados de colorines. Dicen que estas prendas empezaron a utilizarse solo con los niños y ahora sirven para todos.

Yo también me sentí como un niño desvalido cuando me dejaron tan desnudo como vine al mundo antes de anestesiarme. Creo que todos nos sentimos niños indefensos en ocasiones como esta. ¡Cuánto desearíamos tener a nuestra madre cuidándonos! Siempre conservamos algo de niño que fuimos, somos humanos inacabados. Pese a todo, me tranquilicé pensando que mi existencia se extiende en todos los seres que amo, más allá de ese cuerpo profundamente dormido que yacería en el quirófano.

Dije a la cirujana, bromeando, que me gustaba más su gorro que el mío. Me pusieron una boina sintética verde, con una cinta elástica, para cubrir solo mis escasos cabellos. Así me tranquilicé también, riéndome de mí mismo.
Incluso en circunstancias difíciles, el amor y el sentido del humor pueden darnos consuelo y fortaleza.

Saludos
 

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